Cosas Nuestras

Arrepentidos

Todo asesinato es abominable, sin importar la calidad moral de la víctima.

Sin embargo, nos alarman menos las ejecuciones que son ajuste de cuentas. Se están matando entre ellos, decimos, para alivio de nuestra conciencia.

En el saldo de esa guerra caen jovencitos, bailarinas, meseras, choferes. La inferencia es de sentido común: andaban en el comercio de la droga.

Puede ser. Lo trágico es que entre ellos hay muchos arrepentidos, que intentaron retirarse.

Y no logran zafarse de las venganzas, de las ejecuciones salvajes.

Necesitamos un programa agresivo de rescate de arrepentidos; de reinserción social.