Cosas Nuestras

Alcancía

Cuando el hijo de un amigo vio por primera vez un puerquito, rápidamente lo identificó.

Basado en su única experiencia doméstica exclamó: Mira, papá, una alcancía.

Hijo del asfalto, nuestro amigo, alérgico al campo cuestionó a sus otros tres hijos, incluido un adolescente.

Comprobó que sabían lo que eran pero nunca habían visto físicamente un puerco, una gallina, un becerro.

Y es que en la ciudad actual ya no hay establos ni gallineros.

Los huevos, la leche, el tocino los compramos en el súper, no en el rancho.

Quizá llegó el tiempo de exhibir los animales de granja en los zoológicos.

jvillega@rocketmail.com