Leviatán

El voto del dinero público

Siendo presidente nacional del PRD en 1996 el ahora dirigente de Morena Andrés Manuel López Obrador, al crear las llamadas Brigadas del Sol que operó Rosario Robles, no solo puso en marcha una estrategia electoral con altos costos económicos, sino que en los hechos inició unapérdida de mística  en la militancia  de ese y de todos los partidos, porque se antepuso a la buena política el interés del dinero yde las posiciones en el gobierno.

El mismo López Obrador siendo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México fue el primero en crear los programas asistenciales de apoyo a adultos mayores, madres solteras, personas con discapacidad y becas a estudiantes, que junto con otras estrategias  corporativas, se convirtieron en tentáculos clientelares que aseguraron el triunfo electoral de los candidatos a jefes delegacionales y asambleístas.

Al poco tiempo este ilícito se institucionalizó en los gobiernos panistas de Fox y Calderón y se extendió en todo el territorio nacional.Un hecho que puso en riesgo la equidad del actual proceso electoral y que generó una crisis al interior del Consejo General del INE, fue la campaña publicitaria fija, en cines y medios electrónicos del Partido Verde.

Desde el 31 de diciembre anterior se dictaron medidas cautelares ordenando la suspensión de esa publicidad, que por no atenderse se inició el Procedimiento Sancionador que finalmente resolvió el Consejo General al aplicarle al partido una sanción de más de 67 millones de pesos y a 2 cadenas de cines una sanción de  7 millones a cada una.

El tema del dinero y su poder corrompen la voluntad ciudadana, alteran la competencia electoral y tornan vulnerable a la democracia.

El dinero ha hecho de la política un producto de la publicidad, de la dádiva y de la compra de voluntades, por eso después de los últimos procesos se ha reformado la legislación para que los partidos y los candidatos que incurran en infracciones como el rebase de gastos de campaña, sean sancionados mediante amonestación pública, multa o anulación de la elección y hasta la pérdida del registro del partido. POSDATA.

El populismo caudillista y mesiánico alimentado con recursos públicos o ilícitos es un síntoma de las democracias enfermas, por eso hoy algunos partidos se ubican en los escalafones más bajos de la confianza ciudadana.  


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