Leviatán

La sucesión presidencial

Con la alternancia presidencial que surgió de la elección del año 2000 se rompió la tradición mexicana del destape, la cargada, el tapado y el dedazo. Desde entonces han pasado muchas cosas.El país y sus circunstancias han cambiado, no tanto como para que presumamos una transición política integral y una cultura democrática consolidada.La sucesión presidencial ya no se reduce a la decisión de un solo hombre ni de un solo partido, ahora la competencia es abierta y con reglas del juego establecidas en la ley.

Partidos, coaliciones y candidaturas independientes tienen el derecho de participar en la contienda electoral con estrategias y plataformas propias para conquistar el voto ciudadano.

En  el dos mil Vicente Fox ganó la Presidencia precedido de una  exitosa campaña desde la gubernatura de Guanajuato, aprovechó la inconformidad contra la prolongada hegemonía del PRI, las fracturas de la izquierda por la tercera candidatura  de Cuauhtémoc Cárdenas y  el llamado “voto útil” que lo llevó a Los Pinos.

Felipe Calderón obtuvo un discutido triunfo sobre López Obrador y Enrique Peña Nieto en el 2012 se erigió Presidente luego de una contienda de impugnaciones por la compra del sufragio ciudadano.Los tres últimos presidentes no fueron producto de la decisión de su antecesor pero ha subsistido la tentación de imponer al sucesor.

El favorito de Fox fué Santiago Creel pero le ganó la candidatura Felipe Calderón, quien en su momento impulsó a Ernesto Cordero que cayó frente a Josefina Vázquez Mota.En una instantánea de hoy AMLO es el único que madruga como candidato presidencial en los promocionales de su partido con claros actos anticipados de campaña.

En el PAN desde PueblaJavier Moreno Vallese perfila como el más fuerte aspirante salvo un campanazo de la ex primera dama Margarita Zavala. En el PRD piensan hoy en el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y en  Movimiento Ciudadano anotan a Marcelo Ebrard.

Todo fragmentado.Identificado por su disciplina de resultados el peñanietismo se desdobló a través de Gobernación, Hacienda y la Oficina de la Presidencia, sin embargo con la crisis política y la caída del petróleo  ha perdido credibilidad y confianza. Solo si el liderazgo del Presidente, con audacia remonta los pasivos actuales y repunta el futuro del país podría lograr el apoyo para el candidato de su partido. Lo único cierto es que nada es definitivo. Una sola circunstancia puede modificar el derrotero electoral del 2018. 


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