Leviatán

Los retenes

Desde los tiempos aciagos de la violencia generalizada en la región, caracterizados por la confrontación sin tregua de los grupos delictivos y por la debilidad evidente de las corporaciones de seguridad, se instalaron retenes de control entre las ciudades de Torreón y Gómez Palacio.

Afortunadamente se han reducido aquéllos hechos de pánico que traumatizaron a la población, no se sabe con precisión si fue el resultado de una estrategia diseñada por el gobierno federal o si fue producto de un reacomodo concertado de la delincuencia organizada.

Poco a poco se ha recuperado la normalidad en la convivencia social de la Comarca y  su movilidad tradicional, sin embargo cuando los medios informan de un homicidio violento surge de nuevo el temor de que se repitan aquéllos episodios incontrolables que conmocionaron a esta sociedad.

Con motivo del incremento en la incidencia de los asaltos a mano armada, se ha querido justificar como estrategia preventiva y disuasiva la reinstalación permanente de los puestos de control, más conocidos como retenes militares, tanto en el Puente Plateado como en el Periférico que unen a las tres ciudades.

El regreso de estos filtros de control  ha provocado reacciones de inconformidad tanto por el caos vial que generan como por el carácter permanente de su operación. El experto en seguridad Alejandro Hope afirma que “la seguridad pública es el reino de la ocurrencia” y que en un retén se detienen vehículos sin mucha ciencia, por sospechas intuitivas o por sellar la zona ante un posible movimiento de delincuentes.

El problema de fondo es que los retenes, al operar en lugares fijos son plenamente identificados por los delincuentes, quienes al moverse evitarán en sus traslados el paso por los mismos y tomarán otras rutas alternas y sin riesgo. Los filtros de control, para ser efectivos deben de instalarse en forma sorpresiva en sitios previamente seleccionados por su incidencia delictiva.

El mismo experto es contundente al considerar que la seguridad pública “esta donde se encontraba la política social hace una generación” sin mayor idea de qué sirve y qué no, con poca información cuantitativa y sin protocolos de evaluación sistemática. Nuestras instituciones siguen atrás de la delincuencia organizada y sin desarrollar procedimientos eficientes de información y de inteligencia.

POSDATA. Es legítima la exigencia de que no se trasladen secuestradores al penal federal de Gómez Palacio pero el peligro es el mismo con otros internos de alta peligrosidad. Respecto a la demanda de una cárcel regional, esta solo procede en el lado de Durango que no cuenta con Cereso desde que lo clausuraron en el 2013.


torrescastilloj@yahoo.com.mx