Leviatán

El poder ya no es lo que fue

La crisis que hoy vive el mundo exhibe la degradación del poder pero esto no significa que el poder vaya a desaparecer o que ya no haya actores con la capacidad de imponer su voluntad a otros, sino que el poder se ha hecho cada vez más difícil de ejercer, más fácil de perder y quienes lo detentan están más acotados en su uso que sus antecesores.Esta devaluación y sus efectos en la marcha de las naciones en el siglo XXI, es el tema central de El Fin del poder, un singular ensayo de Moisés Naím, reconocido analista internacional, exministro venezolano, exdirector ejecutivo del Banco Mundial y uno de los columnistas más leídos en lengua española. En una presentación de su libro, Naím  se preguntaba ¿qué tienen en común el Papa Benedicto, “el primero en renunciar en 700 años”, la imposibilidad de Obama de cumplir sus amenazas sobre Ucrania, la venta de The Washington Post por 250 millones de dólares a la nueva hegemonía de Amazon o el gigante fotográfico Kodak, declarado en bancarrota más o menos cuando Instagram, con su intangibilidad y sus “13 empleados”, cambiaba de manos por mil millones de dólares? Todas son evidencias, según el autor, de que “el poder ya no es lo que era”. Es un hecho que el poder se está fugando “que el poder que le llega a B es menor que el que tenía A”, que el actual presidente de Estados Unidos o de China tienen menos poder que quienes les precedieron en el cargo, lo  mismo sucede con el Papa, el jefe del Pentágono o los responsables del Banco Mundial, medios de comunicación o de cualquier partido político, porque “hoy, asegura Naím, su poder que es aún enorme, es más precario que antes”. En su opinión los cambios del poder obedecen a una “triple revolución del más: hay más países, más tecnología, más comida, más religiones, más partidos políticos”, más desigualdad, más pobreza; las revoluciones de “más movilidad” y “más mentalidad” que generan desaparición de fronteras en éste mundo globalizado, cuya transformación significa “un mayor rechazo al autoritarismo y una mayor proclividad a aceptar a los diferentes”.POSDATA. Si el fin del poder es una tendencia de nuestro tiempo que se manifiesta en países cercanos como Venezuela y Brasil, donde la gente se levanta contra los gobiernos, también en nuestro país hay Entidades y regiones rebasadas por la delincuencia. Esa misma tendencia es visible en la Comarca en su retroceso económico, su medio ambiente, su seguridad, los bajos salarios, la migración de los jóvenes y el abandono de los gobiernos locales que privilegian sus agendas y a sus clientelas electorales.  


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