Leviatán

El peor enemigo de la democracia

El Instituto Nacional Electoral y el Colegio de México han hecho público el Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México,  un valioso trabajo de investigación realizado por expertos donde el lector encuentra un diagnóstico sobre el estado que guarda la ciudadanía en nuestro país, los elementos que la caracterizan, los factores que inciden en su desarrollo y los grandes retos que tenemos para garantizar el ejercicio pleno de la ciudadanía. El Informe se sustenta en la aplicación de dos encuestas nacionales: una de 11 mil consultas que midieron percepción social, prácticas ciudadanas y eficacia en solución de problemas, además una encuesta con entrevistas a líderes de asociaciones donde se analizaron sus patrones de organización, alianzas y peticiones entre actores colectivos de la sociedad civil.El estudio parte de la hipótesis de que nuestra ciudadanía  se caracteriza por una relación de desconfianza en el prójimo y la autoridad,su desvinculación en redes que vayan más allá de la familia, los vecinos o las iglesias y su desencanto con los resultados que ha tenido la democracia. En este diagnóstico nacional destaca el respeto a la ley como  un valor fundamental para los mexicanos, sin embargo más  del 50% de ellos acusa al Estado de ser ineficaz para revertir la desigualdad y confrontar los privilegios. La inseguridad es una de las  mayores preocupaciones y el aparato de justicia es visto como una red al servicio de la deshonestidad y el clientelismo, de ahí que el crimen, la impunidad y la corrupción sean los grandes enemigos del Estado de derecho.  La desvinculación de los ciudadanos se comprueba por su escasa militancia en organizaciones socialesy por su casi nula capacidad de acceso a las instituciones encargadas de impartir justicia,  que se ve reflejada en los reducidos niveles de la denuncia ciudadana que alcanza el 60% de las víctimas que no lo hacen. Los mexicanos no  se sienten representados, no tienen confianza en los actores clave de la democracia ni en las instituciones teóricamente más cercanas y visibles del Estado: los porcentajes en el nivel de confianza son del 19, 17 y 32 por ciento  para los partidos políticos, los diputados y la policía respectivamente. El informe  reconoce que en México son pobres los registros de participación  ciudadana.POSDATA. Cuando los ciudadanos toman distancia y no le encuentran sentido acudir a las urnas, es el momento en el que las élites del poder deben  encender las alarmas para replantear sus comportamientos, porque al abrirse esa brecha entre la clase política y el ciudadano está perdiendo rumbo la institucionalidad democrática. La pérdida de capacidad de respuesta y de poder de las instituciones genera  apatía ciudadana, el peor enemigo de la democracia. 


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