Leviatán

Por el nuevo despertar de la Comarca Lagunera II

El  nuevo sistema de justicia penal no se implementa en la región, mientras que en la capital del Estado opera desde hace más de tres años. La demanda social del día a día, privilegia lo urgente y no atiende  lo importante. Aunque en un tiempo crecimos en desarrollo industrial, no hemos definido ni socializado nuestra vocación como ciudad, ni hemos  construido un proyecto de largo plazo que unifique pensamientos, voluntades y acciones ciudadanas y de gobierno.
Cuando hemos hablado  con el  Titular del Poder Ejecutivo de nuestro Estado, sobre éste trato que no merece Gómez Palacio, le hemos manifestado  que si bien ésta es una inercia heredada del pasado, nunca se justificará una práctica gubernamental que lastima a un municipio y a una región que no solicita privilegios, solo pide equidad y justicia  en  obra pública, en los espacios de la administración estatal, transparencia y proporcionalidad en la distribución del gasto público.
Enumerar los rezagos es redundante porque solo basta recorrer  sus calles y los rumbos de la ciudad y el campo, para darnos  cuenta del  estado que guarda nuestro municipio. La delincuencia, más los errores, abusos y corrupción en el servicio público, han sido causa de ésta situación, pero debemos reconocer que en gran medida   es producto de la indiferencia y de la tolerancia, de una sociedad que no se organiza y que no participa en los asuntos públicos del  municipio y del Estado. La respuesta de solo mil ciudadanos  a la consulta convocada por el Ayuntamiento, en una población de poco más de 300 mil habitantes,  nos lleva a  un diagnóstico que nos debe preocupar como sociedad.
Sería incongruente soslayar en ésta ocasión la gestión pública del proyecto del Estado de La Laguna. Sin duda la causa central de ésta demanda es la inconformidad de los laguneros con los gobiernos estatales de Coahuila y Durango, que han privilegiado siempre a las capitales y han marginado a La Laguna en inversiones, en gasto público, en infraestructura para el desarrollo. Minimizan  a la Comarca, a pesar de la cuantía de sus  aportaciones al Producto Interno Bruto de ambas entidades.  Desde hace muchos años el abandono ha sido sistemático y  la inequidad  una constante, por eso resurge hoy, de nuevo, aquél viejo sueño, junto con la severa crisis de inseguridad y de violencia que  padecemos.
El  Estado de La Laguna no es un fin en sí mismo ni sus causas  son separatistas. Es una expresión de protesta, de hartazgo por el abandono y por una crisis de seguridad que no termina. Una idea, una iniciativa, una acción ciudadana que busca reivindicar a ésta región plenamente representativa y reconocida en todo el País. Sin embargo la fracción tercera del Artículo 73 constitucional, el vacío   reglamentario que establecería el procedimiento para la erección de nuevos Estados y sobre todo la ausencia de voluntad política del gobierno, hacen complejo el tránsito de ésta demanda histórica de los laguneros, de ahí que éste proyecto es inviable en el corto plazo.
Nadie inventa el hilo negro. Si partimos de la premisa de que tienen razón los laguneros frente a los gobiernos estatales, estaremos de acuerdo en que se pueden encontrar alternativas para revertir éste estado de cosas. Nicolás Berggruen sostiene que “la gobernanza versa sobre la forma en que se han de alinear los hábitos culturales, las instituciones políticas y el sistema económico de una sociedad para darle a su pueblo la buena vida que desea”.


torrescastilloj@yahoo.com.mx