Leviatán

El futuro entre turbulencias

Polémico y cuestionado desde el primer día, el gobierno de Enrique Peña Nieto transita entre las turbulencias del crimen organizado y un crecimiento mediocre de la economía, entre los intereses encontrados de los poderes fácticos y la impaciencia de una sociedad inconforme con el desempleo, la desigualdad, la corrupción y el bajo desempeño en la procuración e impartición de  justicia. Ante éste desafío tan complejo las opciones  de un presidente no pueden simplificarse. De su visión en la articulación de los cambios propuestos y de su implementación, dependerán el futuro del país y su lugar en la historia. Su apuesta por un ambicioso programa de reformas en energía, telecomunicaciones, finanzas, elecciones y educación lo han ubicado en el exterior como un reformador audaz, sin embargo los resultados  al día de hoy no se han materializado en el terreno económico, que es donde más le duele a la gente.Sobre las reformas estructurales el debate es pendular y frente a las leyes secundarias se mantienen las posiciones en materia de telecomunicaciones y energía. En un extremo el agravio porque se rompen paradigmas históricos y en el otro la convicción de promover cambios radicales para enfrentar los retos del crecimiento,  la competencia y la comunicación de nuestro tiempo.La reforma fiscal ha sido controvertida y las presiones son intermitentes. Para reactivar la economía se aumentó el déficit en deuda pública al 1,5% y se incrementó la inversión del gobierno en un 13,2% en el primer trimestre, medidas que se  espera tengan un impacto en el corto plazo, “trabajamos pues en dos frentes, el estructural, con una visión de medio y largo plazo y el inmediato, mediante medidas de estímulo”, asegura Luis Videgaray. Sobre la percepción ciudadana acerca  de los  primeros 18 meses de éste gobierno, Roy Campos que dirige Consulta Mitofsky concluye que el 70% de los mexicanos considera que economía, seguridad y política van mal, que menos del 50% aprueba la actuación del presidente y que solo un tercio considera que México va por el rumbo correcto, porcentajes y escenarios de un país en movimiento que arrastra desencanto, irritación, frustración e  incertidumbre sobre el futuro.POSDATA. Algunos mexicanos preocupados por el país están convencidos de que por la enorme complejidad de sus problemas  México no tiene solución, sin embargo debemos ver las cosas con otra perspectiva: Los modelos tradicionales de hacer política están agotados y no facilitan las soluciones necesarias. Se impone el análisis y la unión. En vez de descalificar hay que construir. Elevarse por encima de las diferencias. Detenerse y pensar pero con una clara visión solidaria y de futuro. 


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