Leviatán

El fenómeno Bronco en Durango

Con el triunfo contundente de Jaime El Bronco Rodríguez Calderón en Nuevo León, de fenómeno emergente, después de doblar al PRI y al PAN, se convirtió en una figura emblemática de una causa que parecía imposible en un Estado pujante que es representativo del desarrollo nacional.

Para quienes lo minimizaron primero como un candidato solitario y sin destino electoral, ahora con su triunfo lo comparan con Vicente Fox, no tanto por su hablar campechano sino porque anticipan que su actuación como Gobernador será tanto o más errática y decepcionante como la de aquél en Los Pinos.

Se resisten a reconocer que las candidaturas sin partido de Jaime Rodríguez Calderón, del joven Pedro Kumamoto en Jalisco y del sinaloense Manuel Clouthier, son una consecuencia del hartazgo de la población con los políticos y una demostración de que se puede llegar al poder sin el patrocinio de los partidos.

Es claro que con este logro electoral la participación ciudadana abrió un boquete al régimen de partidos. El resultado es un gran incentivo para que otros mexicanos inconformes se lancen al poder como independientes para competir en las próximas elecciones locales y federales.

Es también una enérgica llamada de atención a la clase política que genera esperanza de una transformación radical en la forma de ejercer el poder público en México,que debe poner por delante el bienestar de la población, la transparencia, la rendición de cuentas, el combate a la corrupción y la impunidad, pero sobre todo debe alentar una efectiva participación de la ciudadanía en los asuntos públicos.

Quienes hoy detentan el poder político en Durango deberían leer a fondo los resultados de las elecciones de varias entidades como Nuevo León y Querétaro, donde los gobernadores quisieron imponer a su sucesor y fueron derrotados por el voto de castigo de la ciudadanía.

Los nuevos tiempos indican que las democracias tuteladas dejaron de ser funcionales y no engañan a nadie. El continuismo en el poder de un solo grupo asfixia, acota, excluye y margina a otras expresiones de la política y de la sociedad.

Para ese continuismo la promoción cobijada de un aspirante puede ser una navaja de dos filos. Esteban Villegas se confirma como el proyecto que va por el tercer sexenio.Mientras tanto la senadora Leticia Herrera ratifica que si quiere ser gobernadora de Durango y que entiende “el hartazgo de la gente”  que exige gobernantes que sirvan “a quien más lo necesita”. Por su parte el senador José Rosas Aispuro dice “ya la gané una vez” y declara estar listo para la contienda que viene.

El fenómeno Bronco ronda en estas tierras.  


torrescastilloj@yahoo.com.mx