Leviatán

La crisis del 94 y el 2015

No terminaban las doce campanadas que anunciaban el arribo del año 1994, cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en San Cristóbal de las casas, se levantaba en armas y le declaraba la guerra al gobierno por la apertura del TLC y porque “los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años”, un conflicto que al día de hoy no ha sido resuelto.Corría el último año del gobierno de Carlos Salinas de Gortari en el que destacaron reformas estructurales apoyadas por el PAN, que impulsaron la apertura económica del país, la  privatización de empresas públicas, cambios en la relación Estado-iglesias, la creación del IFE y reformas que terminaron con el reparto masivo de la tierra, entre otras. El 24 de mayo del 93 fue asesinado el Cardenal Posadas Ocampo, hecho que cimbró al país y el 28 de noviembre del mismo año fue destapado como candidato del PRI a la Presidencia de la República Luis Donaldo Colosio, decisión que Manuel Camacho Solís tardó en reconocer públicamente.El 10 de enero de 1994, días después de la Declaración de la Selva Lacandona, fue nombrado Jorge Carpizo secretario de Gobernación  y el 23 de marzo fue asesinado Luis Donaldo Colosio, un hecho “que cortó la respiración del país y alteró el ritmo de sus hombres” al decir de Julio Scherer García. Ernesto Zedillo, designado candidato presidencial, participó en aquél debate con los también candidatos Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Ceballos, que muchos vieron ganar al panista. Sin embargo el candidato del PRI ganó aquélla elección con la estrategia del “voto por la paz” y con un gasto inequitativo en las campañas electorales denunciado por los opositores.En el actual proceso que no incluye la elección presidencial, vivimos una crisis parecida a la que sufrió el país en el 94, pero con ingredientes adicionales. Hoy tanto el gobierno como las oposiciones son responsables del desencanto de la sociedad con la democracia. La inestabilidad política afecta al gobierno y desgarra  a la izquierda y a la derecha, ambas fragmentadas y sumamente cuestionadas. Pareciera que no se dan cuenta de la gravedad de la circunstancia y que no perciben el hartazgo de la sociedad  que sufre los embates de la violencia, de la corrupción, de la impunidad y de una absurda incompetencia política. Pero lo más preocupante es el desafío creciente del crimen organizado, la desbordada inconformidad por el tema de los estudiantes desaparecidos,la crisis de representación, el estancamiento económico agravado por la caída del precio del petróleo, la depreciación del peso y la elevación de los precios de los artículos de consumo  general.POSDATA. La estrategia del silencio de los gobernadores de Coahuila y Durango sobre el Estado de La Laguna, transparenta la ausencia de un ejercicio crítico del poder frente a responsabilidades políticas y abusos del gobierno. Le apuestan al olvido y al carpetazo pero cometen un error histórico: juegan con el desencanto y la irritación de la ciudadanía. 


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