Leviatán

Ni coincidencias ni casualidades

Para entender el momento que vive el país se corre el riesgo de resbalarse o perderse en divagaciones que pueden llevar a conclusiones parciales o sesgadas. No se termina de digerir un evento extraordinario cuando ya se tiene enfrente el impacto de otra noticia que lastima a la sociedad y que trasciende nuestras fronteras.Es el caso de Ayotzinapa y son las denuncias públicas de conflictos de interés contra el Presidente de la República y el Secretario de Hacienda, en la adquisición de propiedades inmuebles.Sobre la tragedia de los estudiantes normalistas - varios asesinados y la mayoría desaparecidos- la PGR ha consignado a menos de un centenar de presuntos actores del crimen y siguen prófugos otros, pero hasta hoy no existen pruebas suficientes de su incineración. Los padres repiten que fue un crimen de Estado, hacen responsable al Presidente de la República y exigen que les entreguen vivos a sus hijos. Extrañamente ni la Procuraduría ni los órganos de inteligencia  han emitido una relatoría integral de las causas, desplazamientos y los hechos delictivos del 26 de septiembre en Iguala. Versiones extrajudiciales aseguran que varios de los muchachos involucrados con un grupo delictivo, tomaron posesión de una unidad específica en la central de autobuses en la que ya estaba depositado un bulto de droga propiedad del grupo contrario, hecho que motivó la persecución y  la masacre.No es casual que paralelamente con estos acontecimientos y el impacto internacional de las movilizaciones, hayan aparecido  revelaciones sobre  la llamada Casa blanca propiedad de un constructor amigo del Presidente y que fue adquirida por la primera dama del país. Luego la denuncia contra el Secretario de Hacienda por una operación similar y en estos días el diario de mayor circulación de EEUU The Wall Street Journal, publicó que la casa que adquirió Peña Nieto en Ixtapan de la Sal, antes de ser gobernador, era de un viejo amigo que luego fue beneficiario de contratos millonarios en obra pública. Ni coincidencias ni casualidades. ¿quién está detrás de esto que quiere llevar al país a un callejón sin salida?. Más allá de la legalidad de las acciones y de la ilegitimidad moral de los  actos del Presidente, el tema de fondo es identificar la mano que mece la cuna, el cerebro que manipula la ingobernabilidad política y social de la República. 


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