Leviatán

A la carrera

Al concluir el período ordinario de sesiones del Congreso de La Unión, se venció el término autoimpuesto en los artículos transitorios de la reforma político electoral para aprobar las leyes secundarias, que ahora serán desahogadas en un período extraordinario que debe ser convocado de inmediato por la Comisión Permanente.
La urgencia obedece a que en el 2015 tendremos los comicios federales para renovar la Cámara de Diputados y 17 elecciones locales, todos bajo la rectoría del nuevo Instituto Nacional Electoral, que deberá contar en tiempo con la legislación necesaria, al igual que los organismos electorales de esos Estados.
Si la política es tiempo y oportunidad, en materia electoral el recurso más escaso es el tiempo. Con la reforma constitucional se adelanta al primer domingo del mes de junio la jornada electoral y consecuentemente el proceso electoral que se iniciaba en el mes de octubre, ahora puede anticiparse al mes de septiembre y con ello se recortan aún más los tiempos para el cúmulo de tareas por venir.
Además la legislación secundaria se vuelve más urgente a la luz del artículo 105 constitucional que prohíbe la promulgación y publicación de leyes o reformas electorales, dentro de los 90 días previos al inicio del proceso electoral que arrancará en septiembre u octubre, conforme a lo que determinen los legisladores. Así las cosas, a la brevedad deberán ser aprobadas tanto las leyes secundarias del ámbito federal, como las leyes de los Estados que tienen comicios el año entrante.
En el período ordinario no se aprobaron estas y otras leyes secundarias, por esa práctica común de las democraciasen la que los grupos parlamentarios usan cada reforma como moneda de cambio  y  por esa manía propia de nuestro país, de buscar siempre el consenso para evitar el llamado mayoriteo, herencia del México monopartidista. Esperemos que en el período extraordinario se anteponga la sensatez política y la responsabilidad histórica de las élites partidistas, para preservar la estabilidad de las instituciones democráticas que viven siempre el embate de las resistencias autoritarias.
POSDATA.Faltando en la región  trabajo profesional en materia de coordinación y de inteligencia institucional, fuentes aseguran que por fin se van los retenes militares de los puntos de unión entre las hermanas ciudades de Torreón y Gómez Palacio, una acción que aporta a la cohesión de la comunidad y contribuye a la restauración del tan dañado tejido social de nuestra querida Comarca Lagunera. Ya era hora.


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