Leviatán

Estado de ánimo

En una reflexión de José Woldenberg sobre el momento que vive el país, advierte que entre no pocas cosas “parece existir un anillo de fastidio con la política” contra los políticos y los instrumentos que participan en la democracia mexicana como los partidos, los congresos y los tres órdenes de gobierno.

Recuerda el ex consejero presidente del IFE que se trata de un cambio importante ya que durante un largo período desde 1979, las elecciones despertaron no solo entusiasmo sino una auténtica esperanza.

Los ciudadanos veían en el voto “una llave para cambios significativos”, sin embargo indica que el ejercicio del voto abre unas puertas pero no todas porque “no son un sombrero de mago”.

El malestar social es producto de un sinfín de agravios en los capítulos de corrupción, impunidad, inseguridad y economía, estado de ánimo que ofusca el entendimiento y  lleva a la gente  a considerar que  todas las ofertas políticas son iguales, como si los diez partidos, sus candidatos y los candidatos independientes fueran idénticos. Incluso se anuncian acciones para anular el voto, boicotear el proceso y la jornada electoral.Por tratarse de comicios intermedios resultan poco atractivos para el electorado lo que hace suponer ausentismo en las urnas el próximo 7 de junio.

Sin embargo en el fondo gravita una profunda preocupación por la pérdida de credibilidad y confianza generada por los expedientes abiertos de Tlatlaya, Ayotzinapa y los conflictos de interés no aclarados del gobierno federal.

La  composición de la Cámara de Diputados que surgirá de ésta elección será trascendente para el rumbo del país en los próximos tres años. Frente a las graves desigualdades sociales urge construir una agenda que ponga en el centro los problemas del empleo, del salario, de la informalidad, de los rezagos sociales y de la economía estancada del país.Albert Camus escribió que la vida “es una búsqueda sin término”y que el sentido es necesario para vivirla.

La política no puede renunciar al sentido - dice Josep Ramoneda- y una sociedad sin expectativas es una sociedad a la deriva. La circunstancia que vive México es compleja pero no es la más grave ni será esta su última encrucijada. Nuestro país, su clase política y los mexicanos todos debemos recuperar la visión, el valor y el carácter de quienes construyeron la grandeza nacional. Las condiciones para el consenso hay que crearlas.


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