Leviatán

Tumbos de la democracia (1)

Luego de leer en la edición de mayo de la revista Nexos el ensayo de Héctor Aguilar Camín: Nocturno de la democracia mexicana, he tenido la sensación de que México ha vivido desde 1988 el péndulo entre la esperanza en los cambios democráticos y el desencanto ciudadano por las desviaciones ycorruptelas de la clase política y la partidocracia.

Me convence Michelagelo Bovero cuando afirma que la democracia necesita para sobrevivir y para no degenerar “de una opinión pública crítica, amplia y difundida”, de una discusión abierta de los problemas públicos que es la "quintaescencia" de la democracia como la califica Norberto Bobbio.

Aguilar Camín es implacable en el diagnóstico y crudo en sus conclusiones. La democracia mexicana es el fruto de un “inteligente gradualismo reformista”. Entre 1977 y 2007 diez reformas rompieron la dominación hegemónica del PRI, se abrió el espacio de la representación política, se crearon órganos electorales independientes y se garantizó la equidad de los contendientes.

Desde 1997 el partido en el gobierno ha sido minoritario en el Congreso y en el 2000 el PRI perdió la presidencia. En los últimos tres sexenios han llegado al poder gobiernos “de gabinetes improvisados” con largas y caras curvas de aprendizaje. Así la democracia mexicana dio a luz “gobiernos minoritarios” y débiles, sin mayoría en el Congreso, además de improvisados e inexpertos.

Toca el tema de la corrupción que es distinta a la de la última fase del presidencialismo priista que tenía la forma de una pirámide y la de ahora “tiene la forma de una telaraña” que baja a partir del reparto de dinero federal a los gobiernos estatales y municipales. Subraya que hay dinero de sobra para hacer política y para crear una red horizontal de corrupción cuya diaria evidencia “solivianta a la República”.

Explica que ni el proceso democrático ni las elecciones se han salvado de la nueva corrupción mexicana nacida de la misma descentralización del poder. Partidos y comicios han sido “ventanillas preferentes” de asignación y captura de recursos públicos y de dinero ilícito que han corrompido profundamente a nuestra democracia.

Frente a la pregunta ¿Cómo pagan sus adeudos los candidatos que tienen que gastar por fuera de las reglas? Aguilar Camín cita a José Antonio Aguilar Rivera cuando asegura que la competencia por los cargos públicos “depende críticamente del dinero” y concluye que no es un defecto de nacimiento de la democracia “es un mal congénito que acompañará al paciente hasta la tumba”.

POSDATA. Con una ventaja irreversible José Rosas Aispuro Torres llegará al poder como el gobernador de la alternancia en Durango, en una elección dominada por el voto de castigo que en La Laguna fue el sufragio cruzado.


torrescastilloj@yahoo.com.mx