Leviatán

Transición de la función electoral

Al celebrar sus 23 años de existencia, el Instituto Federal Electoral culmina una etapa más en la historia del régimen político mexicano, cediendo el paso a una transformación de las instituciones y reglas del sistema electoral, tanto en el ámbito nacional como en el orden local. Seguirá la era del Instituto Nacional Electoral que ejercerá importantes atribuciones en la organización de los procesos de los estados. En un programa de conferencias y mesas temáticas se recordó el origen, las adversidades y las contribuciones del IFE a la joven democracia del país. Participaron el “hombre IFE” José Woldemberg, el consejero presidente Benito Nacíf Hernández, Jesús Ortega, Fernando Gómez Mont, Diego Fernández de Cevallos, María de los Angeles Moreno, Jorge Alcocer, María Marván Laborde, Marco Antonio Baños, Lorenzo Córdova y los presidentes de todos los partidos políticos. Para dimensionar al IFE habría que remontarse a las elecciones del 88, en las que subsistía el árbitro del pasado que fue la llamada Comisión Federal Electoral con mayoría del PRI y presidida por el secretario de gobernación. El PRI tenía 16 votos, el voto del Ejecutivo, dos del congreso y 12 de las oposiciones. Prevalecía un sistema unipartidista en el que las elecciones no eran libres ni competitivas.
En 1996 se reconoce la pluralidad política, el IFE alcanza su autonomía constitucional y se sale el gobierno  de las decisiones electorales, con un consejo general en el que los representantes de los partidos políticos y del congreso tienen derecho a deliberar pero los consejeros electorales son los únicos con derecho avoz y voto. Se incorporan  a la función electoral los principios rectores de certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad e independencia. Es deseable que el congreso desahogue en tiempo la aprobación de las leyes secundarias, la designación de los once consejeros del nuevo Instituto Nacional Electoral y que preserve su autonomía plena frente a los poderes públicos y los partidos.
POSDATA. Para conmemorar el centenario de la batalla del Cerro de La Pila, este domingo se celebró un desfile cabalgata y un encuentro fallido de los gobernadores en el puente plateado, evento que para los mal pensados es junto con la  campaña denominada “Torreón es grande” que emprenderá en abril el gobierno de Coahuila y la declaración “lo mejor está por venir” forman parte de una serie de acciones para neutralizar al movimiento del Estado de La Laguna. ¿pensarán los estrategas que con estas maniobras los laguneros olvidarán tantos años de abandono, de inequidad y de exclusión?.


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