Leviatán

Sucesión impredecible

En la era del partido casi único la nominación del candidato “oficial” a la Presidencia de la República era una facultad exclusiva del titular del Poder Ejecutivo y los comicios eran una mascarada.

El “destape” del “bueno” fue un ejercicio sexenal revestido de una parafernalia caracterizada por “la cargada” en torno a un candidato que era aclamado por los tres sectores del viejo partido, los gobernadores, los legisladores y más de tres generaciones de priístas.  

A partir de la nominación del candidato presidencial se tenía la certidumbre de quien sería el sucesor en Palacio Nacional, sin embargo desde las elecciones del dos mil la sucesión presidencial es impredecible.

La competencia electoral hoy en día es un juego de imágenes, estrategias y ofertas de gobierno, en el que cuenta para bien o para mal el desempeño de los partidos y de los candidatos.

Más allá del desánimo social y de la pérdida de credibilidad de los partidos políticos y las instituciones, es aventurado un pronóstico del proceso electoral del 2018.

Hoy no se ve en el horizonte una candidatura fuerte ni en el gobierno ni en la oposición.

El presidente y su equipo no están bien evaluados y no se avizora en el momento un perfil carismático que impacte a la ciudadanía.

La oposición alineada en el Pacto por México -el PAN y el PRD- no logra recuperarse por la falta de resultados de las reformas estructurales que aprobaron junto con el PRI. Los dos partidos arrastran un lastre de divisiones internas, desprestigio y desgaste que no podrán remontar en el mediano plazo.No se ven opciones, asegura Denise Merker.

Todo se acomodaba  para que AMLO se presentara como la “única opción opositora” gracias a los errores del gobierno y las debilidades de los partidos principales de la oposición. Sin embargo la soberbia y el populismo de López Obrador lo llevaron al error de solidarizarse con la sección 22 de la CNTE, exhibida por sus excesos y por el daño irreparable infringido a la  niñez oaxaqueña. Otro pecado es el estigma de la izquierda hoy fragmentada por la corrupción y por un mesianismo trasnochado.

POSDATA.Al mismo tiempo que la Senadora Leticia Herrera y el alcalde Esteban Villegas se reunían para mandar un mensaje de respeto a las reglas del juego, aceleraban sus agendas para posicionarse frente a la inminente candidatura.

Entretanto no se descartan de la contienda interna Ricardo Pacheco, Oscar García Barrón y Héctor Arreola Soria. Mientras tanto José Rosas Aispuro se desdobla para cumplir su sueño de ser gobernador de Durango. 


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