Leviatán

Rupturas en la oposición

En los últimos meses el PAN y el PRD han sido protagonistas de graves confrontaciones internas que los debilitan en el escenario político nacional y que los exponen frente a la contienda electoral en curso. El debate público de los liderazgos exhibe la estatura de las oposiciones que no han estado a la altura de las difíciles circunstancias y de lo que hoy demanda el país.El Partido Acción Nacional, exponente de una consistente formación de militantes comprometidos con un ideario y una ética pública, ejerció el poder durante doce años y al perderlo, lejos de asimilar la derrota, en su interior se desataron los reclamos domésticos y se desbordó la lucha abierta por el control del partido. Desde que Felipe Calderón intentó desde Los Pinos imponer al tercer presidente de su partido, el dirigente nacional Gustavo Madero lo marginó de las grandes decisiones del PAN y en los hechos se profundizó la división interna, independientemente de los moches y los escándalos que desprestigian a este partido. Por su parte el PRD que aglutinó desde su fundación a las diversas expresiones de la izquierda mexicana, no se vacunó contra el caudillismo ni las mezquindades y en cinco sexenios solo ha postulado a dos candidatos a la Presidencia de la República. La llamada corriente de Los Chuchos ha colocado a cuatro presidentes del partido y es mayoría en su Consejo Nacional. El impacto político de la masacre de Iguala que puso al descubierto la colusión del presidente municipal perredista y de su policía con el crimen organizado,provocó una crisis interna en la que se exigía la dimisión del presidente nacional Carlos Navarrete, que al no hacerlo generó una ola de renuncias que inició Cuauhtémoc Cárdenas, hecho que sumado a la deserción de AMLO que puso casa aparte con Morena, debilita y ubica a la izquierda en el peor momento de su historia.Con estos conflictos internos que no han sabido resolver los dos partidos de oposición, no solo se margina y confina la discusión pública de los asuntos nacionales, sino que se profundiza la crisis política que vive el país. Nuestros políticos y la clase dirigente han perdido dos valores que son fundamentales en tiempos de crisis. El primero de ellos es la audacia, la valentíafrente a situaciones de enorme dificultad como la que estamos viviendo, para remontar adversidades y para motivar a los demás, llámense ciudadanos o políticos. El segundo de los valores que debe recuperar la clase política es la creatividad para inventar soluciones imaginativas y distintas tanto para los problemas nuevos como para los añejos.POSDATA. Respetando la equidad de género el presidente Peña Nieto resolvió por la mujer las candidaturas del PRI a los gobiernos de Nuevo León y Sonora. Si en el 16 estarán en juego 12 gubernaturas, es muy probable que por primera vez en su historia Durango sea gobernado por una mujer, lagunera por añadidura, alternancia que por justicia y sentido político merece la Comarca. 


torrescastilloj@yahoo.com.mx