Leviatán

Recuperar la dignidad de Gómez Palacio

Desde su toma de posesión por segunda vez como presidenta municipal de Gómez Palacio Leticia Herrera ha dicho a propios y extraños, a cercanos y lejanos que va a recuperar la dignidad de Gómez Palacio.

La dignidad es un valor intangible e inviolable, es un derecho fundamental, un valor inherente al ser humano que lucha por la libertad y es capaz de crear grandes cosas. Aristóteles decía que la dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos y Martín Luther King Jr. profesaba que “nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda”.

En poco más de cuatro meses de su administración la tarea no ha sido nada fácil tanto por la integración de su equipo de gobierno, la implantación de nuevas políticas y programas, la toma de decisiones para atender el colapso de algunos servicios públicos y para enfrentar a tiempo los problemas emergentes de su gestión administrativa.

Tampoco ha sido sencilla la coordinación con el gobierno panista-perredista de José Rosas Aispuro y al mismo tiempo ejercer el principal liderazgo del PRI en el estado, que después de su derrota del pasado 5 de junio no logra reintegrarse para contender en futuras batallas electorales.

Para el imaginario colectivo el nombre de Leticia Herrera estará en la boleta electoral de 2022 y el trabajo político de los próximos cinco años será vital para conquistar el voto mayoritario de los duranguenses. No tiene margen para cometer errores de ahí que ella con su equipo conformado por la experiencia y la juventud que empuja a nuevos proyectos debe garantizar lealtad, mística, profesionalismo, trabajo en equipo y mutuo respeto a la dignidad humana.

Carlos A. Herrera ya es leyenda, su legado es público y es vigente. Fue un empresario y político que brilló por su carácter, por su peculiar estilo de gobernar y por su sensibilidad. El peso de esa herencia gravita en el presente y el futuro de Leticia Herrera. 


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