Leviatán

Posdata Gobernadores de Coahuila y Durango:

Han pasado más de tres siglos desde que Thomas Hobbes advirtió a los gobernantes del mundo que “Un Estado puede forzarnos a obedecer, pero no a que nos convenzamos de un error”.
La Laguna ha sido escenario de hechos que deben recordarse, para no  cometer desde el poder los errores del pasado. En 1988 el candidato presidencial del PRI no fue bienvenido y el candidato del Frente Democrático Nacional, encabezó concentraciones multitudinarias que luego se extenderían a todo México. Fue un parteaguas en la historia de nuestros procesos electorales.
Con aquélla sacudida, el gobierno de Salinas de Gortari, luego de acuñar la frase “Laguna dividida, Laguna vencida”,  puso en marcha el Plan Nueva Laguna con siete acuerdos regionales y un proyecto integral ambicioso, sin embargo fracasó su operación y una de sus causas fue el interés clientelar  de su gestación. Después del 88 Torreón, Lerdo, Matamoros y San Pedro votaron por la alternancia. Antes en 1973 ciudadanos gomezpalatinos se unieron contra un alcalde  que cayó con la intervención del gobierno federal. La historia reciente registra expresiones de inconformidad en los municipios conurbados, tanto contra gobiernos municipales como estatales, por su incompetencia, corrupción y abandono. Los  laguneros hemos manifestado malestar contra los gobiernos estatales porque sistemáticamente  relegan a ésta región. Los gobernadores  se sienten alcaldes de las capitales, duplicando funciones y recursos. Una prueba  irrefutable es la inversión en infraestructura que se destinó a  La Laguna de Coahuila en 2013, que no rebasa una tercera parte de lo que se invirtió en Saltillo, ciudad que  tiene en proyecto para este año 30 obras, mientras que para  Torreón solo se proyectan 8. En lo concerniente a  Durango la desproporción es mayor. La opacidad en el ejercicio del poder es la constante en ambas entidades. La discrecionalidad y la centralización son prácticas autoritarias que agravian  a la ciudadanía y generan corrupción. Nuestra Comarca ha sido y sigue siendo víctima de éste abuso. Para los laguneros solo ha existido la letra chiquita de los presupuestos, la que nos excluye y castiga.
No se vale repetir los errores del pasado. La exigencia ciudadana del Estado de La Laguna, no es una ficción ni es una causa separatista. Su tratamiento político no es falso dilema entre mediocridad y grandeza. Ustedes tienen la palabra.


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