Leviatán

Maquiavelo y la política (2)

El maquiavelismo surge como un derivado de la doctrina política y las ideas de Nicolás Maquiavelo plasmadas en El Príncipe y Los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, luego de que el polémico filósofo y precursor de las ciencias políticas desliga la política del dominio de la religión y de la moral.

El florentino piensa que la conducta práctica del político se ha de desarrollar con independencia de consideraciones teóricas fuera de la realidad y establece que el principio supremo es la razón de estado, lo que significa que el objetivo del Estado es su supervivencia, que en determinado momento puede llegar a legitimar un mal menor a costa de evitar un mal mayor. Goethe lo dijo con una frase: “prefiero la injusticia al desorden”.

Al paso del tiempo el maquiavelismo fue identificado con las éticas inmorales o las acciones consideradas negativas por la sociedad. Así es calificado como “maquiavélico” el taimado, el mentiroso, el astuto que procede con perfidia y sin escrúpulos.

Las ideas del padre de la ciencia política son comparadas con las de Thomas Hobbes en su Leviatán, obra que la Cámara de los Comunes de Inglaterra incluyó en el Índice de los libros investigados a causa de “sus tendencias ateas”. Sostenía que la sociedad surgió de un acuerdo artificial motivado por el propio interés del hombre que busca la seguridad por temor a los demás y precisamente de este acuerdo surge el Leviatán, un monstruo o demonio de la biblia que representa las fuerzas que tienden al caos.

Sin embargo Maquiavelo escribió sobre el poder solo en el contexto político y social mientras que Hobbes ve al poder desde una óptica  más compleja. Su verdad de que “El hombre es un lobo para el hombre” es desarrollada en otra de sus citas memorables: en la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de disensión, la primera es la competencia, la segunda es la desconfianza y la tercera es la gloria.

Volviendo a Maquiavelo su obra hoy en día sigue siendo un manual, un breviario de consulta obligada para los políticos que pretenden obtener o conservar el poder. En su lectura han abrevado muchas generaciones independientemente de sus convicciones y creencias. Al orientar y dar lecciones a los príncipes Maquiavelo entregó lecciones a los pueblos. Con sabiduría recomendaba que tres son los factores que juegan en todo el proceso de adquisición, conservación y pérdida del poder político: fortuna, virtud y talento.

POSDATA. Guerrero Mier había sido súper delegado del PRI en muchos estados pero perdió su candidato Carlos A.Herrera cuando él era gobernador. Las divisiones de hoy son las consecuencias de ese ayer.


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