Leviatán

Incertidumbre del voto

La celebración de la jornada electoral programada para el 7 de junio próximo será una prueba histórica para los partidos políticos y para las instituciones nacionales. La crisis política detonada por los hechos delictivos no resueltos de Tlatlaya y de Iguala, así como por la denuncia de conflictos de interés que involucran al gabinete presidencial, ha sido una bola de nieve que arrastra viejos y nuevos agravios, desafía al poder establecido y  amenaza boicotear el ejercicio democrático del voto.El contexto general es preocupante: la sombra del crimen organizado y la violencia se han extendido a todo el país, vivimos una crisis de legitimidad de los poderes públicos y  una pérdida de identidad ideológica y programática, fracturas internas y corrupción de los partidos políticosque han generado el distanciamiento ciudadanode las elecciones, de ahí el reporte de Latinobarómetro que consigna en el 2002 que el 63% de los mexicanos creía más en la democracia que en cualquier otra forma de gobierno. Sin embargo hoy solo el 37% prefiere la democracia y un mínimo 21% dice sentirse satisfecho.Para el académico Diego Valadés, muchos ciudadanos se desplazan al margen de los partidos y están generando un fenómeno semejante a la informalidad del mercado: “informalidad de la actividad política, que también ocupa la calle porque el espacio institucional se ha vuelto restrictivo”. Ante ésta crisis de representación y en medio del movimiento encabezado por los padres de los normalistas desaparecidos, hay  voces que llaman a la cancelación de las elecciones en Guerrero y al boicot del proceso electoral en todo el país. Tras ésta propuesta, en varios distritos de Guerrero profesores del CETEG destruyeron muebles y equipo de informática del  Registro Nacional de Electores luego de secuestrar dos vehículos oficiales.Atacar al INE y conculcar el derecho al voto ciudadano es atentar contra nuestra propia historia como país. Rebasar la vía pacífica de la protesta con la violencia contra las instituciones y contra las personas, opera a favor de la anarquía y el desgobierno. Si queremos cambios profundos ejerzamos nuestras libertades y hagamos valer nuestros derechos pero por las vías democráticas de la Constitución y la ley.POSDATA. Era Presidente el panista Felipe Calderón cuando Ismael Hernández Deras heredó la gubernatura a Jorge Herrera Caldera, pero ahora que el PRI despacha en Los Pinos se ve difícil que el Gobernador sea el “gran elector” incluso en la designación de otras candidaturas. Trasciende que como en el pasado, el Presidente de la República decidirá quién será el abanderado de su partido en cada Estado, aunque los gobernadores tendrán el poder de veto, con todo lo que significará para el continuismo o la alternancia en las entidades. La gran pregunta es ¿hasta dónde aplicaráesta “regla no escrita”cuando el gobernador esté o no en el ánimo presidencial?  


torrescastilloj@yahoo.com.mx