Leviatán

Escepticismo y frustración

Frente a la nación indignada por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas, el presidente Peña Nieto al elevar a la categoría de problema nacional el rotundo fracaso registrado en Iguala, reconoció que en esta tragedia “se combinaron condiciones inaceptables de debilidad institucional que no podemos ignorar”. Un grupo criminal que controlaba el territorio, autoridades municipales coludidas con los delincuentes y policías que obedecían las ordenes de los criminales.Para enfrentar este desafío, el pasado jueves, anunció entre otras medidas de choque la desaparición de las policías municipales y la integración de 32 cuerpos estatales, la reforma de leyes que permita al gobierno federal asumir el control o la disolución de ayuntamientos involucrados con la delincuencia, poner fin a la inoperancia policial y judicial, combatir  la impunidad y  la corrupción,  reforzar los sistemas de control de la tortura y las desapariciones forzadas, creación del teléfono único de emergencia 911 y la clave de identidad, cerrando su plan con medidas sociales para paliar la desigualdad y la pobreza en los estados más pobres del sur donde serán creadas zonas especiales de desarrollo.Con este anuncio el mandatario intenta recuperar la iniciativa, en medio de una agresiva presión nacional e internacional por el caso abierto de los normalistas que jurídicamente siguen desaparecidos, ya que al día de hoy no existe un dictamen científico que certifique la identidad de los restos calcinados. La situación se complica por el conflicto no resuelto del IPN, la caída internacional de los precios del petróleo y por la denuncia pública del supuesto conflicto de interés en la adquisición de la llamada “casa blanca” por parte de la primera dama del país, que ha generado una crisis de credibilidad en el PresidenteEl  movimiento “todos somos Ayotzinapa” que no acredita liderazgos visibles, insiste en exigir al Presidente que aparezcan vivos los normalistas, aun cuandose sabe que no está en las manos de Peña Nieto cumplir esta exigencia, sin embargo al insistir en la petición sentencian el fracaso de ésta administración en materia de seguridad. Demandan también la renuncia del Presidente, que de ser atendidano resolvería nada y es predecible que provocaría  una mayor presencia del crimen organizado.Las medidas anunciadas por el Presidente han sido recibidas con una mescla de escepticismo y frustración. México vive un tiempo crucial en el que la sociedad, harta de violencia, de impunidad y corrupción exige al gobierno acciones ejemplares, claras y contundentes. Que se construya un verdadero Estado de derecho que borre para siempre la idea de que son invencibles el crimen organizado y sus complicidades conel poder político. Las reformas estructurales para lograr la modernización del país, no se materializarán hasta en tanto el Presidente no encare la realidad y encabece un profundo cambio de conducta en la política nacional.  


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