Leviatán

Durango: sucesión adelantada

El próximo 7 de junio serán los comicios para renovar la Cámara de Diputados y los candidatos aun no inician sus campañas, pero los aspirantes tricolores a la gubernatura de Durango –entre los que se incluyen los propios candidatos a legisladores- ya intensifican sus estrategias para posicionarse y José Rosas Aispuro con su informe legislativo arranca fuerte su carrera por la primera magistratura del Estado.

El escenario se anticipa para dos partidos: el PRI y el PAN más los partidos que se alíen a ellos, sin embargo Morena tendrá su candidato y si el PRI se equivoca en la designación  no sería remota otra candidatura emergente apoyada por uno o más partidos.Para el jefe político de la entidad, la que se avecina será una sucesión complicada y de alto riesgo porque se le puede salir de control.

En su gobierno crecieron únicamente sus consentidos, rompió con su tutor político y arremetió con rudeza innecesaria contra destacados políticos y periodistas. Al interior de su partido sus candidatos A y B son Esteban Villegas y Carlos Matuk que hasta hoy no salen bien librados de las encuestas.

En cambio otros aspirantes están mejor calificados por la ciudadanía como la senadora Leticia Herrera, Ricardo Pacheco y Héctor Vela Valenzuela.Es improbable que se actualicen los referentes monolíticos del pasado inmediato.

El proyecto transexenal acordado en el 2006  difícilmente se cumplirá  en un tercer sexenio, tanto por las rupturas internas del grupo gobernante y errores políticos esenciales, como por el reacomodo permanente de funcionarios emergentes, la exclusión sistemática de laguneros en el gabinete y en la dirección estatal del PRI, pero sobre todo porque ahora la designación de candidatos priístas a las gubernaturas es una decisión que regresó a Los Pinos.

Las nuevas circunstancias del país no permiten la imposición caprichosa de candidatos insostenibles solo porque traen la bendición presidencial o del gobernador. Seguramente se hará una valoración política de los perfiles, de su solvencia ética y de sus potencialidades reales para competir en la elección del 16.  Aquí todavía ronda el fantasma del fraude electoral del 2011 y está vivo el malestar por el añejo abandono a La Laguna y porque desde Enrique Dupré Ceniceros en 1962 no ha llegado un lagunero o lagunera a la gubernatura de Durango. No se confundan. No se equivoquen. 


torrescastilloj@yahoo.com.mx