Leviatán

Decadencia de los partidos

El triunfo de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia representa “la quintaesencia del fracaso de los partidos tradicionales” y es una victoria que logró desde una plataforma personal que convenció a la mayoría frente al poderío y la experiencia electoral de los grandes partidos de aquél país.

En el diario El País David Trueba, columnista y escritor opina que este fenómeno hoy se da en otros lugares y “en muchas democracias fatigadas” donde los partidos son más un lastre que un impulso. Es el caso de Trump que rebasó al aparato de los dos partidos norteamericanos y se llevó la presidencia no por ser el más brillante sino por ser el más ajeno a las componendas partidarias y a la imagen clásica del político de carrera. 

Para muchos no solo los partidos políticos han perdido la confianza ciudadana sino la clase política que pervirtió valores de conducta pública y la vocación del servicio a la comunidad, de ahí el surgimiento de la antipolítica también llamada populismo que descalifica a los partidos tradicionales y navega con el discurso oculto de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Los partidos tradicionales han perdido sensibilidad para entender que ellos por si solos ya no transmiten nada, ya no conectan con el ciudadano, ya no ofrecen alternativas ni propuestas viables para la solución de los problemas más sentidos de su entorno. La mística partidaria desapareció y los institutos políticos se convirtieron en aparatos electoreros y en agencias burocráticas que se reactivan solo cuando hay elecciones.

Es difícil imaginar que frente al 18 surja de la oscura militancia un liderazgo nuevo, con la personalidad, el talento, la fuerza creadora y el poder de seducción que le llene el ojo a la gente, sin embargo ese liderazgo sin partido ya está aquí y puede presentarse en cualquier momento. México no está conforme con la mediocridad de sus seudolideres, no está contento, desea la renovación y los cambios necesarios para revertir la corrupción, la impunidad y la desigualdad que padece el país. 


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