Leviatán

Bipartidismo

Con los resultados de las elecciones del pasado 5 de junio el PRI retrocedió al ganar solo en 5 estados y el PAN se levantó con la victoria en las otras 7 entidades que eligieron nuevo gobernador. Para Roger Bartra se frenaron “las tendencias restauradoras” del viejo partido y al mismo tiempo se “fortaleció el bipartidismo”.

Veníamos de un tripartidismo casi consolidado que se rompió con la división de la izquierda a partir del registro de Morena como nuevo partido político. El bipartidismo resurge gracias a la fragmentación de la izquierda que teniendo posibilidades no pudo ganar en Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas.

Pero no solo es la falta de unidad de la izquierda, asegura Bartra, hay que agregar “serios problemas de decadencia, desgobierno, autoritarismo y corrupción” en ese frente partidario que fundaron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Heberto Castillo. Morena intentó marginar al PRD y pensando en la posibilidad remota de que se unieran en el 18, se ve difícil que la izquierda logre triunfar.

Desgraciadamente esta fractura será importante solo para influir en que la balanza electoral se incline hacia el PAN o hacia el PRI. Acción Nacional se interesa en continuar sus alianzas con el PRD no solo para ganar la gubernatura del estado de México sino para llegar coaligados a las elecciones presidenciales. En cambio al PRI le conviene que la izquierda “se mantenga independiente y dividida”.

A todo esto hay que agregar la irrupción de la CNTE, una organización disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, antes despreciada por la izquierda por su corrupción, por sus inclinaciones provocadoras y por albergar a grupos extremistas que apoyan la lucha armada.

Para Roger Bartra la CNTE es “una mezcla peligrosa que envenena el ambiente político” que sintomáticamente la izquierda populista decidió apoyar en su lucha contra la reforma educativa “en uno de esos típicos actos suicidas” de su dirigente Andrés Manuel López Obrador. Lo que hoy se vive en Oaxaca y Chiapas es una bomba de tiempo que puede desatar extremos de violencia no deseados.

Es de lamentar, escribe Bartra, que buena parte de la izquierda sea incapaz de entenderlo y que con sus pleitos internos contribuya a fomentar un bipartidismo que la excluye. Mientras que la izquierda reformista vive en constante zozobra, la izquierda populista se somete a los caprichos que se le ocurren a su cacique en su obsesiva búsqueda del poder.

POSDATA. Desde su derrota del pasado 5 de junio en Durango, las élites del PRI no asimilan el hecho de que serán oposición en los próximos 6 años o más. Lo grave es que el infarto lo vive el partido a nivel nacional.


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