La Feria

Los políticos en campaña… ¿y la cultura? (primera de tres partes)

La ciudad es ahora enorme. Se ha derramado hasta alcanzar siete municipios, sin orden ni controles. La anarquía en construcciones, calles y ordenamiento urbano es  visible y dolorosa. Y lo es también la falta de programas culturales bien estructurados, sólidos, profundos. Programas capaces de ofrecer una nueva visión de vida, nuevos sueños y posibilidades, a quienes participen en ellos.

Vivimos la recta final de las campañas electorales. Y hasta este momento, a unas cuantas horas de que comiencen los debates públicos, hemos visto muy poco interés de la mayor parte de los candidatos a gobernar los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en desarrollar un programa de cultura amplio y consistente.

Es cierto, no se puede medir con la misma vara a todos los aspirantes; pero en términos generales y con algunas excepciones, la cultura ocupa un segundo o tercer plano en su interés político, cuando debería ser lo contrario. Agustín Yáñez, al gobernar Jalisco, sostuvo que la cultura es fundamental para elevar el nivel de vida de los ciudadanos. Cuánta razón tenía. Una persona, con los mismos recursos que otra, vive mejor si está cerca de la cultura y las artes. Su vida se enriquece, sus posibilidades aumentan y su futuro es más claro.

Sin embargo, esa mentalidad no se refleja en los programas de la mayoría de los candidatos a gobernar la ZMG. La mayoría de ellos no tiene programa cultural definido, como es posible apreciar en sus páginas de Internet y en sus reuniones con la comunidad cultural.

2 Los contendientes por Guadalajara

El primer caso es el de Ricardo Villanueva, el candidato del PRI a gobernar Guadalajara. Apuesta a su carisma, al apoyo que le brinda el gobernador, a los votos que le aportará el Partido Verde; pero no ha construir una propuesta cultural sólida. Bueno, en su página ni siquiera figura ese rubro. Su proyecto es la ciudad, sí, pero destacando los renglones de la seguridad, el embellecimiento, el turismo, en fin; objetivos positivos todos, es cierto, pero en la parte medular de la cultura, no hay aún un esbozo de su programa. 

No ha sido suficiente reunirse con algunos grupos y menos apoyarse en personas ajenas de la comunidad cultural, como parece que ser el caso. Es necesario también delinear los trazos principales de su propuesta, porque a mucha de la gente que piensa en esta ciudad le interesa este rubro.

El caso de Enrique Alfaro es distinto. Durante su campaña al gobierno del estado, hace tres años, se reunió en varias ocasiones con grupos culturales que, por una entendible inercia oposicionista, le brindaron su apoyo. Había una especie de fiebre en su favor y, es cierto, muchos de estos ciudadanos aún la mantienen, en parte por el cansancio de los partidos tradicionales, en parte porque la imagen de Tlajomulco, ahora, es mejor que la de antes.

Alfaro se ha acercado a varios promotores culturales y, en particular, a Martín Almádez, quien fue presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, además de periodista cultural de un diario local. Almádez es eficaz en su trabajo, por eso extraña que en su reciente reunión con miembros de la comunidad artística, Alfaro sólo presentara ideas generales, muy abstractas, en lugar de trazos definidos. En ese sentido, podemos decir que si Villanueva no ha hecho aún un contacto real con los artistas, Alfaro, en cambio, parece no consolidar todavía una parte del capital que acumuló hace tres años.

 

jorge_souza_j@hotmail.com