La Feria

De las nuevas formas de esclavitud

Esta columna que, al parecer, habla de economía, en realidad, habla de cultura. De la cultura de la explotación en que padece el planeta (denunciada ya por el Papa Francisco) y que, en el caso de Grecia, permite observar, con claridad y horror, esa nueva forma de esclavitud a la que conduce: seres humanos obligados a trabajar mucho para comer poco y sufrir una vejez llena de privaciones.

Cercados por una deuda externa enorme, provocada en gran parte por los intereses acumulativos que deben pagar a los acreedores, su país ha quedado en manos de la troika integrada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Alemania es el motor y cerebro de este mecanismo). El gobierno griego, hace un par de días, fue obligado a aceptar un trato inhumano, a cambio de negociar el multimillonario rescate que haga posible reabrir los bancos griegos y la permanencia del país en la zona del euro.

Para negociar, Grecia entregará como fondo de garantía a los acreedores un fondo de bienes nacionales por 50 mil millones de euros, para que los rematen y dispongan ellos el destino del dinero. Antes del 15 de julio deberán elevar el IVA a 23 por ciento y recortar las pensiones a los jubilados.

Antes del 22 de julio modificará las leyes para que el sistema financiero griego sea dirigido por la Troika. Además, cambiará las leyes laborales para que las empresas puedan despedir masivamente a los trabajadores sin indemnización, borrar a los sindicatos y liberalizar las jornadas de trabajo, entre otras lindezas.

También legalizará la venta (privatización, dicen) de todas las empresas públicas, incluidas las que manejan la energía, la electricidad, el agua y otros servicios del Estado; y abrirán el mercado por completo en diferentes ámbitos, por ejemplo, desde los horarios comerciales hasta el régimen de propiedad de farmacias y panaderías.

Por si fuera poco, las instituciones financieras quedarán ajenas al poder político del gobierno griego y todas las decisiones relevantes deberán ser consultadas con las entidades de la troika. Ni más ni menos. No más autonomía ni de las finanzas griegas, ni del gobierno griego, ni de los ciudadanos griegos.

¿Qué hizo Grecia para merecer todo esto? Su gobierno gastó más de lo que tenía durante casi dos decenios. No es culpa de los ciudadanos. Fue culpa de un mal gobierno. Como gastó de más, pidió prestado entre 2010 y 2012, casi 250 mil millones de euros (de los cuales 180 mil millones eran para abonar a los acreedores). Ahora no hay como pagar el préstamo que le hicieron. Grecia y la vida de los griegos han quedado hipotecados.

La legendaria Grecia padece la etapa final de un juego de “Monopolio” real y cruel.  No tiene forma de pagar y sus propiedades, bancos y ciudadanos serán regidos por manos ajenas. ¿Quién se beneficiará de Grecia y su mano de obra? Las grandes y poderosas empresas transnacionales y los sistemas financieros de Alemania y los grandes bancos. El sufrimiento será sólo para los griegos.