La Feria

Invasión de mensajes radiofónicos

Miles, decenas de miles, tal vez cientos de miles de anuncios radiofónicos invaden las estaciones de radio y los canales de la televisión abierta con el sano propósito de convencernos de que “lo bueno cuenta”.  En los spots aparecen la voz y la imagen ni más ni menos que del mandatario mexicano, acompañado de alguien “del pueblo”, queriendo convencernos de que todo está bien en el país.

Ojalá así fuera. “Lo bueno también cuenta y cuenta mucho”, nos dice Peña Nieto, como si ignorara que durante su gobierno México se ha convertido en uno de los países más corruptos del mundo y el segundo en la escala que mide el número de crímenes. Así, sólo Siria es más peligrosa que nuestra nación,

Según cifras proporcionadas por organismos gubernamentales, alrededor de treinta mil personas han desaparecido en los últimos años. La cifra es inexacta porque no incluye a los migrantes desaparecidos, que se cuentan por cientos, ni tampoco a miles de personas que, dadas sus condiciones de marginalidad y pobreza, no levantan la denuncia correspondiente cuando desaparece un ser querido.

Pero, dirán ustedes, ¿a dónde pudieron ir tantas personas sin que se sepa más de ellas? Y la respuesta es triste: cayeron en las manos de bandas criminales que reciben protección e inmunidad desde las altas esferas del gobierno. Ayotzinapa es sólo la punta de un iceberg doloroso que se cierne sobre el presente del país.

En tal situación, la frase aquella atribuida a Goebbels, el estratega mediático de Hitler, parece funcionar para el gobierno: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Por eso, para la Administración peñista es importante difundir una vez y otra vez, hasta el hartazgo, los anuncios del presidente, en espera que su visión de país acabe por imponerse en los imaginarios de la gente. No obstante, quienes comprenden con mayor claridad los acontecimientos, entienden que no basta mostrar las cosas buenas, cuando las personas desaparecen o mueren como resultado de la violencia.

Por el contrario, esas pequeñas cosas “buenas” crean una cortina de humo que encubre la verdad que amenaza a la nación: las organizaciones criminales han tomado el poder y se reparten los beneficios de una explotación sin límites que agota la riqueza del país, que somete y acalla las voces críticas, y que deja tendidos en el camino a quienes se atreven a oponerse a esa fatal estructura.

Los anuncios de radio que invaden en este momento la semiósfera (por usar las palabras del lingüista Iuri Lotman) pretenden convencer a las personas de que el gobierno actúa correctamente. Por algo, diría un escucha ingenuo, el presidente da la cara, por algo lo avalan personas respetables, por algo dice lo que dice.

Nadie repara, en cambio, en lo que calla Peña Nieto: en la entrega de la riqueza petrolera a grandes empresarios, de los crímenes y desapariciones cotidiana ni de los periodistas asesinados. Menos aún del escaso apoyo a la cultura y de la miseria en que subsisten más de veinte millones de mexicanos.

jorge_souza_j@hotmail.com