La Feria

Raúl Navarrete y Fantomas

Hubiera sido uno de los escritores jaliscienses mayores, pero la muerte le sorprendió el día que cumplía 40 años: 7 de noviembre de 1981. Raúl Navarrete había nacido en Arandas y obtenido los premios literarios más relevantes de su época: el Premio Nacional de Literatura “Carlos Trouyet” en 1970, el Premio Latinoamericano de Cuento en 1974 y el Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes en 1977. Y sin embargo, tras su fallecimiento, su obra se guardó en los cajones del olvido durante largos años, como bien lo señala el también arandense Miguel García Ascencio.

Los poetas Ernesto Flores y Hugo Gutiérrez Vega lo recordaban por la calidad de su obra y su despiadada inteligencia. Gutiérrez Vega, incluso, había sido jurado, al lado de Carlos Monsiváis y Alí Chumacero, cuando Navarrete obtuvo el premio Aguascalientes.

Y sin embargo, a estas alturas, se trata de un autor casi desconocido. Su obra sería casi imposible de encontrar, de no ser por la antología que preparó García Ascencio y que publicó la Secretaría de Cultura de Jalisco en 2011. Gracias a este esfuerzo, Navarrete está de nuevo, si bien parcialmente, al alcance de los lectores.

Pero hay una faceta de Navarrete que resulta, sin duda, fascinante para quienes fuimos fanáticos de Fantomas, la amenaza elegante.  Resulta que el arandense fue guionista de esta estupenda revista, lo que explica, a toro pasado, su calidad y sus bien tejidos argumentos. ¿Cómo olvidar a aquel enmascarado que, mediante interesantes estrategias, robaba obras de arte a los poderosos para disfrutarla en la soledad de su refugio?

García Ascencio nos da luz sobre el asunto: “Como de escribir y de regalías, pocos viven, un trabajo que le dio recursos para casa, vestido y sustento fue el de redactor, guionista y supervisor de argumentos en editorial Novaro. Quince años entre ideas, monos y tramas (recordemos la popularidad de los “cuentos”, hoy “comics”, en aquella época). Cinco de forma exclusiva como editor responsable de “Fantomas, la amenaza elegante”, para la que realizó guiones y supervisó contenidos e investigación histórica y literaria”.

Por algo en los cuentos de Fantomas se mencionaba, entre otros, a Luis Buñuel, Miguel de Cervantes, Octavio Paz, Juan Rulfo y Gabriel García Márquez. Navarrete, pues, no se andaba con cuentos.

Ernesto Flores decía que, de vivir ahora, Navarrete sería uno de los más altos escritores de México. No se equivocaba. Su estilo original, conciso e intenso deja una huella en quienes lo leen y la certeza de que se trata de un autor que no se olvidará.

De él, son los siguientes versos: “Vamos a predecir el porvenir/ profeta, hombre de polvo. Vamos/ a imaginar que moriremos una mañana/ de enfermedad y miedo. El día avanza/ […] tiene una claridad que no entendemos./ Dejemos en ella el corazón. Escuchemos/ voces dulces no oídas y gritos/ del tiempo en calma./ […] Hombres somos/ y no fantasmas. La enfermedad y el miedo/ siguen y en el día eterno que no es/ ya más para nosotros hemos dejado el alma./