La Feria

Poesía en Puerto Vallarta

Poesía y océano, palabra y cuerpo, oído y sensación.Qué más pedir. Las frases de los poetas que participaron en el Encuentro Internacional de Poesía Letras en la Martocaron la conciencia de los espectadores y sembraron ahí semillas de luz y de sombra: visiones que, como el oleaje, se repetían siempre diferentes. Eran unos quince. Todos convocados por Hugo Gutiérrez Vega, a través dela cátedra que lleva su nombre y que coordinan Alejandro Sánchez y Víctor Boga.

El italiano Emilio Coco, publicado recientemente en México por las editoriales La Otra, de José Ángel Leyva, y Mantis, de Luis Armenta Malpica, fue el homenajeado. En las ediciones anteriores de este encuentro habían recibido ese tributo Fernando del Paso, José Emilio Pacheco y Juan Gelman. Tres maestros. Hace apenas un año, Gelman leía su poesía bajo el sol atardecido de Vallarta,sin evitar la quemadura de una lágrima; la foto ahí quedó para la historia: Gelman y Hugo, abrazados, ambos con el dolor agudo de la pérdida filial, compartiendo aquella espina.

En Vallarta, Emilio Coco estuvo a sus anchas. Serio, mesurado, tranquilo siempre, preguntó cuánto costaría comprar una casita pequeña, para habitarla. Así de bien se sentía. Hugo, a su vez, no llegó a la cita. Males que –por fortuna— no son graves lo retuvieron en la ciudad de México, desde donde envió su voz, en momentos cruciales del encuentro, a los poetas y al público que, como siempre, fue numeroso. Cada palabra de Hugo caía en el corazón de los presentes que invariablemente respondían con un aplauso grande.

La voz de las mujeres poetas vibró en Vallarta: Coral Bracho, Carmen Villoro, Zelene Bueno, Diana Bracho –sí, la actriz, también poeta—Luciana Angulo, Guadalupe Aguayo y Luz Olivares, entre otras, estuvieron ahí, en el instante mismo del poema, soltando versos como pájaros en aquel cielo marino. Zelene, incluso, como homenaje a Gutiérrez Vega, ofreció un performance que ató palabra, música y danza, al impulso de la mágica música del griego Mikis Theodorakis mientras aquel sol colorado y enorme de Vallarta, se hundía en la línea del horizonte marino dejando charcos púrpuras en las nubes lejanas.

Más noticias. Coco traducirá al italiano la obra completa de Gutiérrez Vega; y Bernard Pozier, director literario de la editora quebequense Ècrits de Forges, además de leer su poesía y ofrecer un taller de creación, dijo que trabaja para abrir nuevas áreas de relación entre Quebec y Jalisco. Perfecto. ¿Músicos? El compositor y pianista Sergio Zepeda y el intérprete Chico Márquez. ¿Más poetas? Raúl Gibrán, o Ramón Domínguez, de Vallarta.

El encuentro recibió el apoyo de la Universidad, sí, pero también de un grupo de Vallartenses que aman la poesía: el fotógrafo Sergio Toledano, el empresario Ignacio Cadena, el hotelero Abel Villa y la promotora cultural María José Zorrilla. Los poetas recorrieron los cuatro días del encuentro hasta la noche del sábado 10 de mayo, cuando realizaron la lectura final en el hotel Fiesta Americana.

Desde entonces, un monumento en la plaza de la Hermandad, diseñado por Abel Villa, testimonia el cariño de Vallarta a Hugo Gutiérrez Vega, y un poema suyo, “Canción para una muchacha en la atardecida de Cabo Sounion”, queda para la posteridad. En él,  el poeta dice: “te miro y pienso que en tu sueño nace el idioma de tu alma”. Atrás de estas líneas, el mar, siempre el mar.