La Feria

Gutiérrez Vega en sus ochenta

1. El poeta recibió invitaciones institucionales para celebrar su aniversario número 80 en ciudades distintas a la suya. Pero, decidió, tercamente si usted quiere, conmemorarlo aquí, en su natal Guadalajara. Por eso, el día 20 de febrero, en el Paraninfo, la Universidad de Guadalajara le rindió un homenaje. Impresionaron las palabras del presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, por cálidas y cercanas. Palabras de un amigo agradecido con el maestro; de un compañero que recorrió a su lado pasajes llenos de significado.

Hugo Gutiérrez Vega, flanqueado por el rector Tonatiuh Bravo Padilla, por Héctor Raúl Solís Gedea, y los poetas Marco Antonio Campos y Juan Domingo Argüelles, lucía sereno y feliz. Abajo, su esposa de siempre, la bella Lucinda, escuchaba el homenaje al mayor poeta tapatío, con la emoción a cuestas.

2. En el exconvento del Carmen, dos horas más tarde, Hugo celebró con los integrantes de la Maestría en Letras de Jalisco y otros invitados que atiborraron la sala Higinio Ruvalcab. Un rato acompañó el festejo la secretaria de Cultura Myriam Vachez; luego, cuando ya se había ido, Hugo leyó poemas emocionado y aquella emoción, como una suave corriente, saturó la atmósfera nocturna. Luego vino el pastel, las velitas, el soplido y “Las mañanitas”. Y música maestro. Hugo aceptó apadrinar la primera generación de la maestría. Padrino de lujo, el hermano mayor de los poetas ha sido un bastión en el camino de los 35 nuevos investigadores que comienzan, hoy precisamente, su cuarto y último semestre de estudios.

3. A través de las vidrieras del salón de conferencias de la Casa Arreola, en Ciudad Guzmán, podía verse cómo el viento del mediodía sacudía las melenas de los árboles. Alguna ráfaga refrescaba de pronto el homenaje que Orso Arreola (hijo de Juan José) organizó el sábado pasado para Hugo. Jesús Vázquez y Luzma González leyeron textos sobre la obra del poeta. Zelene Bueno lo relacionó bellamente con Heidegger y, con acierto, Ricardo Sigala se refirió a la obra del maestro. Entre los textos, se leían los poemas de Hugo con suave contundencia. Como si él estuviera ahí. Las palabras descendían en aquella atmósfera y la densificaban, la herían, la condensaban. A la pronunciación de la poesía, alguna dama dejó correr la lágrima. Hugo no estuvo ahí, pero sí su obra. Y en nuestro ánimo, el resplandor de su espíritu, generoso y cálido.

4. La fecha oficial del nacimiento de Hugo es el 11 de febrero. Pero la real el 20. El festejo hubiera sido completo si no hubiera enfermado uno de sus mejores amigos. Ernesto Flores, maestro emérito de la Universidad de Guadalajara y miembro correspondiente de la Academia de la Lengua, está postrado en cama. La esperanza es que vuelva con nosotros. Queremos verlo y escuchar su plática sabrosa. Mucho nos ha dado y mucho tiene por dar. La esperanza es encontrarlo, de nuevo, junto a Hugo, tomando ese Lambrusco que su esposa, Carmen Peredo, suele ofrecer en casa a los amigos. Votos porque así sea.