La Feria

Callaron para siempre las rimas de Tacho

Héctor Kiev (Teocaltiche, 1951), mejor conocido como “Tacho López Cuarzo”, falleció en su ciudad natal la noche del sábado, de un repentino paro respiratorio. Héctor tuvo su momento de mayor fama cuando participó diariamente en el programa “24 Horas” de Jacobo Zabludowsky; dejó también numerosos guiones de programas televisivos, obras teatrales y una novela apenas difundida, Juan Panadero.

Algunas de sus rimas, muy pocas en realidad, pueden ser rescatas en la red. Una de ellas, dedicada, por ejemplo, al cantante Camilo Sesto, dice lo siguiente: “Exitoso a no dudar/ y creador de un buen estilo/ hoy nos vino a visitar/ un buen cantante, Camilo// Nos dice que su cariño/ por este país es tanto/ que aún cuando no lo paguen/ viene aquí a entonar su canto//Por ese gesto tan bello/ de no cobrar ni un centavo/ propongo a Camilo Sesto/ hacerlo Camilo Octavo//[…] Gaviota yo sólo espero/ si regresa el año entrante/ si persiste en no cobrar/ me haga su representante”. (https://www.youtube.com/watch?v=2e4uD7t_iTk)

Quienes conocimos a Héctor Alfonso Ruiz Morales (su nombre verdadero) en la juventud, en el barrio de Chilardi, lo extrañaremos siempre. Divertido, leal y excéntrico, sólo su inusitada persistencia le permitió llegar a dónde llegó, pese a condiciones adversas. Ingresó a los 14 o 15 años al grupo de teatro que dirigía Daniel Salazar, donde se formó gente como Alberto Fabián, Chelo Pruneda y José Luis Moreno. A los 19 o 20 años Carmen Salinas lo contrató como su asistente y, poco después, Olga Breeskin, como su secretario. Un decenio más tarde, Héctor escribía obras ligeras para programas cómicos de Televisa y para los teatros de Varela. Guiones, si usted quiere, frívolos y ligeros, pero bien escritos.

Lo extravagante nunca se le quitó. En un bello (y caro) departamento de La Condesa, donde vivió varios años, sólo tenía una cama, una estufa, un librero y un escritorio. Más tarde, rentó una gran casa en donde convivía con 18 gatos.

Su singular talento humorístico lo condujo a realizar el trabajo más difundido de su vida: parodiar al primer actor Ignacio López Tarzo a partir de la creación de su personaje “Tacho”. Una anécdota: En sus primeras rimas hacía referencia a una “paloma”, como suele ocurrir en los corridos tradicionales. Pero eran tiempos de Miguel de La Madrid y su esposa se llamaba Paloma, así que la Presidencia pidió a Televisa que Héctor no hiciera tal alusión. Cumplido: a partir de ese momento Kiev aludió siempre a una “gaviota”.

En sus últimos años, Héctor lucía feliz, maduro, saludable. Regresó a Teocaltiche, desde donde enviaba sus rimas y sus comentarios políticos a algunos periódicos y programas de radio y TV. Compró una hectárea en las afueras y construyó un ranchito. Ahí albergó a un centenar de perros callejeros. Todos los de Teocaltiche.

Hoy, Héctor Kiev ya no está con nosotros. Pero quienes conocimos su amistad y su lealtad no lo olvidaremos. Y si estuviera aquí, ahora, sus amigos del barrio le diríamos “Buena vida, Tacho, buena vida”.