La Feria

Alfaro, Lemus y la incógnita de la cultura

Tras el triunfo de Enrique Alfaro en Guadalajara y de Pablo Lemus en Zapopan, renació en muchos tapatíos la esperanza de que la ciudad se reordene. De que se privilegie la armonía (ahora perdida) de sus espacios; y de que el interés público, ahora sí, prevalezca sobre los intereses de particulares. Que la ciudad detenga su deterioro. Que frene su destrucción y desmantelamiento. Que su crecimiento otra vez se armonice y que recupere sus proporciones y su imagen.

La esperanza, para bien o para mal, es inevitable. La gente salió a la Minerva a celebrar como en los partidos futboleros y por las redes corrió incontenible la euforia. El triunfo de Movimiento Ciudadano es también, se proclama, la victoria de la gente contra los partidos políticos. Por eso, no se puede decir que Ricardo Villanueva fracasó. No fue él. Fue el presidente Peña Nieto con sus errores, fue el descrédito del PRI, fue una campaña basada en el golpeteo...

Ahora bien ¿serán capaces Alfaro y Lemus de recuperar la ciudad para los ciudadanos? ¿serán capaces de reencontrar el equilibrio entre el ejercicio del poder (por ejemplo, para recuperar el Centro Histórico) y la conciliación social?

La puerta de la esperanza ha sido abierta. Ahí está la oportunidad de demostrar que las propuestas pueden realizarse. Alfaro, ahora precandidato número uno a la gubernatura de Jalisco en 2018, se jugará, con su trabajo, el todo por el todo.

Para los tapatíos, el cambio representa una nueva forma de ver las cosas y de enfocar los problemas. Al lado de Alfaro están gente como Lupita Morfín, que es muy cercana a la cultura (ha sido poeta) y Esteban Garaiz (colaborador de este diario) quien asume abiertamente una perspectiva sociocultural avanzada. Gente pensante, de primera.

Pero está por verse lo que harán en materia de ordenamiento urbano y también lo está en el plano de lo cultural. No se trata de llegar a desbaratar los programas culturales, como lo hizo Aristóteles Sandoval al asumir el poder, para comenzar de cero. No. El trabajo de la secretaría de cultura de Guadalajara y el de la dirección de cultura de Zapopan han sido positivos. En Guadalajara, por ejemplo, se desarrollan interesantes proyectos en colonias populares. En Los Colorines, San Andrés, en la Barranca, etcétera, hay centros culturales y bibliotecas a los que la gente acude y donde la gente participa. Es un acierto porque es mediante la integración de la cultura a la vida cotidiana, como se transforma el nivel de bienestar. Eso es un avance que no debe destruirse.

Corresponderá al nuevo gobierno construir sobre lo que existe. Retomar los programas en marcha y continuarlos. Que las escuelas de música de ambos municipios, por ejemplo, sigan llenas de alumnos; que las personas de la tercera edad sigan metidas en las bibliotecas barriales… y que se promuevan, además, nuevos programas con mayores recursos, que conviertan la cultura y las artes en una parte de la vida de los tapatíos, actualmente tan golpeados por los malos gobiernos.

 

jorge_souza_j@hotmail.com