Cosmovisión

Un simple hola

X trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; en ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro.

Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar, nadie pudo escucharlo. La mayoría de los trabajadores habían partido a sus casas, y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría dentro. Cinco horas después, y estando él al borde de la muerte, alguien abrió la puerta. Era el guardia de seguridad que entró y lo rescató. 

X preguntó a su salvador como se le ocurrió abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo, y él le explicó: - Llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero tú eres el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible.

Hoy, como todos los días, me dijiste tu simple “hola” a la entrada, pero nunca escuché el “hasta mañana”. Espero por ese “hola” y ese “hasta mañana” todos los días. Para ti yo soy alguien, y eso me levanta cada día. Cuando no oí tu despedida, supe que algo te había pasado...

Te busqué y te encontré. Amigo lector, en nuestra sociedad se impone cada vez más el individualismo y la indiferencia. La urgencia, el trabajo y la frivolidad nos hace descuidar, obviar y hasta perder los buenos modales. Tristemente justificamos que la confianza y la costumbre nos dispensen de ser corteses. Y ¿cómo quiere recibir cortesía aquel que no prodiga cortesía?, cuando quien no pide las cosas con amabilidad, no despierta de nadie el mínimo interés por ayudarle.La cortesía no sólo es un compendio de buenos modales, sino también de cultura.

No busca  hacerlo ver bien ante todos, sino de hacer sentir importantes a todos cuando están con usted.  Es un testimonio de  consideración, de respeto y de aprecio por la gente.Muéstrese siempre afable, incluso con quien no le simpatiza por completo, que todos merecemos respeto y buen trato.

O ¿de qué le sirve ser la personas más correcta, cuando no vive esa sensación de bienestar que le brinda el poder darse un poco de sí? No pierda las oportunidades que la vida le regala de permanecer callado, ni olvide que la cortesía de amistad más apreciada es la de respetar a los amigos en su ausencia. Tenga por seguro que un pequeño detalle significa y se magnifica tanto, que cimienta el amor y el mutuo aprecio entre la gente.

Recuerde que un trato cortés y amable, además de reconocer y dignificar a una persona, refleja la calidad humana de quien lo obsequia; y que las dos palabras más utilizadas: Por favor y gracias, son muy fáciles de expresar y no cuestan. Expréselas, siéntalas y... enséñelas. ¿Qué opina?