Cosmovisión

No te quejes

No te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu vida es el resultado de tus propias decisiones.

No te amargues por tus fracasos ni se los cargues a otro. 

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible como para claudicar.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote.

El verdadero triunfo surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu soledad o de tu infelicidad, enfréntala con valor y derrótala.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como tu futuro será la consecuencia tu presente. 

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quienes sobreviven a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, de esta manera tus problemas aunque no se eliminen, irán poco a poco perdiendo fuerza. 

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.

Despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte... porque la suerte es el pretexto de los fracasados. 

Cuida tus pensamientos y se volverán palabras…

Cuida tus palabras y se volverán actos…

Cuida tus actos y se volverán hábitos…

Cuida tus hábitos y se formará tu carácter…

Cuida tu carácter y determinarás tu VIDA.

Autor anónimo

Amigo lector, ¿ha notado que siempre tenemos por qué quejarnos?, que para señalar las faltas o los errores ajenos somos implacables, pero no así para aceptar las faltas y los errores propios.

Se ha preguntado ¿quiénes modelan la educación de sus hijos? ¿de quiénes aprenden muchos de sus malos comportamientos?...

¿Por qué juzgamos a terceros, cuando somos los primeros en quebrantar las reglas de la sana convivencia? Las quejas son el reflejo de las frustraciones que sentimos cuando nuestras expectativas no se cumplen o cuando nos conformamos pensando que son los hechos que llegan de afuera los que nos enfrentan a circunstancias adversas...

Pareciera que quejándonos o culpando a terceros, pretendiéramos cambiar la realidad a nuestro antojo.

Si no tenemos el valor de aceptar los resultados de nuestras acciones, no condenemos ni critiquemos ni nos quejemos, que ello sólo alimenta nuestra falta de capacidad y nos despierta resentimientos.

En vez de censurar, comprendamos a nuestros semejantes y compartámosles nuestros problemas para encontrarles una solución, no para que nos compadezcan.

Consciente que quejarse no sirve de nada, que las personas no mejoran quejándose, sino descubriendo nuevas oportunidades y mejores formas de hacer las cosas.

Elija entre sentirse víctima de lo que le ocurre y resignarse, o ser protagonista y adoptar la actitud que lo lleve a alcanzar los resultados que desea. Busque soluciones y acepte sus consecuencias.

Hágase parte de la solución...no del problema.

¿Usted qué opina?