Cosmovisión

El privilegio de ser uno mismo

Ante el cambio y la incertidumbre generalmente nos dejamos guiar por lo que creemos que deberíamos ser y no por lo que realmente somos. Vivimos condicionados por los juicios de la gente, tratando de pensar, sentir y comportarnos de la manera en que los demás consideran que debemos hacerlo.

En vez de disfrutar cada etapa de nuestra vida, desde niños aprendemos a competir, y somos considerados por otros como hábiles o torpes, buenos o malos; en nuestra vida académica nos juzgan los amigos, los profesores y los compañeros de clases. Sentimos siempre la presión de alcanzar el primer puesto en todo.

Frases como “Esto es bueno”, “Eso no se hace” son típicas. Crecemos atendiendo la opinión de los demás: De los que nos dicen que nos relajemos y disfrutemos más; de los que nos reclaman que no trabajamos lo suficiente y que estamos desperdiciando nuestro talento; y de  tantos otros que nos urgen a viajar lo suficiente, a cuidar a la familia, a estar al día en política y deportes, etc., etc., y de tantos otros que nos hacen sentir que no estamos a la altura de las circunstancias.

¿Pero nos hemos preguntado por qué decidimos ser así? Cuando lo más natural es cumplir con la responsabilidad más profunda del ser humano: Ser el que uno realmente es. 

No se ahogue con objetivos inalcanzables ni se infravalore con propósitos que lo empequeñezcan. Muestre su verdadera personalidad. Para ser uno mismo es necesario conocerse y conocer todo lo que lo mueve y lo motiva para seguir adelante. Ser consciente de hasta qué punto la imagen que tiene de su persona coincide con su yo real y auténtico.

Deje de pensar qué estarán esperando los demás y enfóquese en lo que realmente quiere. Abandone las barreras con las que se ha enfrentado a lo largo de su vida y experimente lo que ha estado oculto en su interior.

Entienda que ser uno mismo y vivir sin máscaras implica sinceridad y autenticidad; y que ser auténtico es más valioso que ser sincero, porque mientras una persona sincera dice lo que piensa, una auténtica, dice lo que siente.

Amigo lector, aprenda a desaprender... y asienta que nunca es demasiado tarde para ocuparse de sí mismo. Usted ¿qué opina?