Cosmovisión

Para mayores de 40

No consigo andar tirando cosas o cambiarlas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, lavábamos los pañales de los críos, los planchábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Pero nuestros nenes, apenas crecieron, tuvieron sus propios hijos y ¡Se entregaron a los desechables!

A nuestra generación siempre le costó tirar. No digo que eso era mejor. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, no lo discuto. Vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida y la vida de los que venían después. Donde se heredaban relojes de pared, juegos de copas y vajillas.

Hoy todo se rompe, se gasta, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Todo se tira y producimos más y más y más basura. Leí que produjimos más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

Quien tenga menos de 40 años no me cree que cuando niño por mi casa no pasaban a recoger la basura. Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero. No existía el plástico ni el nylon. Ahí la dificultad para el que educaron con el “guarde y guarde”, pasarse al “compre y tire que ya  viene el modelo nuevo”.

Hoy la gente no sólo cambia de celular una vez por semana, sino además, cambia el e-mail y hasta la dirección real. A mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Para guardar todo, lo que servía y lo que no, pensando que algún día podría volver a servir.

¿Cómo entender a los que se desprenden de su celular a unos días de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

Y me muerdo por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables, sino que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no mezclaré los temas, no diré que a lo perenne lo han vuelto caduco ni viceversa, ni que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos. Esto sólo es una crónica de pañales y de celulares. Eduardo Galeano.

Amigo lector, usted ¿qué opina?