Cosmovisión

El llanto de un mexicano

Me preocupa ver un país olvidado por sus líderes, que se concentran en sacar sus carreras y sus partidos antes que a su gente. Ver un abismo de desigualdad y diferencia, permeado por la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de honrar la confianza de su gente. Ver que en el Congreso imperan el caos y la desunión, que los “triunfos” de mis diputados sean ver quién difama más al otro o quién silencia con más fuerza. Que los pocos que se dedican al trabajo son sopesados por quienes se dedican al ultraje. Funcionarios públicos ausentes o sumisos NISIs (Ni trabajan, pero Si cobran).

Benditas aspiraciones de nuestros jóvenes con tanta materia prima corroída. No es sorpresa que “ni estudien, ni trabajen” si el sistema educativo es cada vez mas inadecuado. El empleo y las oportunidades son virtualmente inexistentes y la economía es tratada con la lujuria de unos cuantos.

Me preocupa mi tierra, sangrando a borbollones, de quienes depositaron su confianza en unos cuantos, y la ineficacia de “esos cuantos” que “algunos muchos” se empeñan en que fallen para alzarse el cuello y alardear un “se los dije”.

Nuestros impuestos se reparten a “unos cuantos” para hacer bien “muchos nadas”, mientras que nuestros niños tienen hambre, sed y miedo. Miedo, no de la inseguridad que crece sin medida, sino de lo que terminarán siendo: seres olvidados y marginados, a quienes se les castigará por no saber aprovechar las infinitas oportunidades inexistentes que tuvieron.

¿Qué te pasa, México? ¿En qué momento se volvió rutina suicidarte? Me preocupa mi gente, que prefiere esconderse frente a una pantalla de TV que detrás de un libro, o mejor aún, de un oficio. Me niego a quedarme dormido, a darme por vencido.

Este es el movimiento de la 3ª insurrección mexicana, cuya batalla se libra en nuestros corazones y las únicas armas son la paz, el trabajo y la Patria. Suficientes muertes has soportado México, y la tierra que se tiñe de rojo con la sangre de mí sangre es testigo de mi entrega.

La batalla se gana en el corazón de nuestra gente, al denunciar nuestras propias faltas al país y a nuestra estampa. Luis Donaldo Colosio Riojas

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