Cosmovisión

No hagas suposiciones

Aprende a preguntar: Siempre es mejor preguntar qué suponer. Ten el valor de preguntar hasta que tengas las cosas tan claras como te sea posible. Cuando hayas escuchado la respuesta no hagas más suposiciones. Porque ya conoces la verdad.  

Averigua la verdad: Cuando hacemos suposiciones, el problema es que creemos que son la verdad. Hacemos una suposición, nos equivocamos, lo tomamos personalmente y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Ello crea un enorme drama por nada.

  Pregunta lo que deseas: Encuentra valor para preguntar lo que deseas. Los otros pueden contestarte sí o no. Pero tú siempre tienes el derecho de preguntar. Del mismo modo, los demás tienen derecho a preguntarte lo que desean, y tú a contestar sí o no.

Date cuenta de las suposiciones inconscientes: La mayoría de las suposiciones se hacen rápida e inconscientemente porque hemos acordado comunicarnos de esta manera. Hemos acordado que no es prudente hacer preguntas; hemos acordado que si la gente nos quiere debería saber lo que deseamos o cómo nos sentimos. Del libro “los cuatro acuerdos” del Dr. Miguel Ruiz

Amigo lector, las suposiciones forman parte de la vida. En nuestra necesidad de sentirnos seguros y darle sentido a nuestros días queremos justificar, explicar y comprender todo lo que nos ocurre, pero acostumbrados a ver lo que queremos ver y oír lo que queremos oír, seleccionamos tan sólo aquellos trozos de la realidad que nos sirven para darle sentido a lo que pensamos, y cuando apenas llegamos a una conclusión que nos satisface, sin cuestionarla la adoptamos como válida y la asumimos como una verdad absoluta...  aunque solo se trate de una posibilidad.

Aprendemos a comunicarnos a base de suposiciones. Basados en nuestros principios, ideas y experiencias, nos basta con observar un acontecimiento, para generar suposiciones de la situación en sí y de las personas implicadas. ¿Cuántas veces para anticipar y enfrentar ciertos sucesos nos damos el tiempo para recopilar y analizar la información que nos permita actuar sabiamente? ¿Por qué suponemos que todos ven  la vida del mismo modo que nosotros, que todos piensan, sienten, y juzgan de la misma manera que nosotros?

Aunque sea más difícil, prime la verdad a la suposición y antes que suponer, pregunte... que conocer otras opiniones es la mejor manera de contrastar, incluir nuevas perspectivas  y ampliar sus horizontes. Que no le de miedo, pena ni pereza buscar las explicaciones que necesita, ni comunicar claramente lo que piensa y siente. No genere escenarios que no se sustenten en la realidad.  Evite la ansiedad, la tristeza y el desasosiego... ¡encuentre la paz!

  Ya Buda lo dijo: Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño... como tus propios pensamientos. ¿Usted qué opina?