Cosmovisión

El bombero de Arizona

La madre miraba su hijo que moría de leucemia terminal. Aunque agobiada por la tristeza, tenía una fuerte determinación. Como cualquier madre, deseaba que su hijo creciera y realizara su sueño.

Billy, ¿has pensado en que querrías ser cuando crecieras?, preguntó a su hijo. Sí, siempre he querido ser bombero. La madre sonrió y le dijo: Veamos si podemos hacer realidad tu sueño.

Se dirigió a la estación de bomberos de Phoenix, Arizona. Habló con el jefe y le expuso el último deseo de su hijo de 6 años, preguntándole si era posible darle un paseo alrededor de la cuadra en un camión bombero. Haremos algo mejor, le contestó, téngalo listo el miércoles a las 7:00 A.M., lo haremos “Bombero Honorario” todo el día, así estará con nosotros en la estación y saldremos cuando recibamos llamadas de incendios. Y si nos da sus medidas, le conseguiremos un autentico uniforme de bombero.

El miércoles, el jefe de bomberos recogió a Billy, lo uniformó y lo subió al camión bombero. Billy se sentía como en el cielo. Ese día hubo 3 llamadas a las que salió en 3 camiones diferentes. Habiendo hecho realidad su sueño y con todo el amor y la atención que le fue dada, Billy vivió 3 meses más de lo que cualquier médico pensó que viviría.

Una noche, sus señales vitales cayeron dramáticamente y el jefe de enfermería llamó a la familia y al jefe de bomberos, a quien le pidió enviara a un bombero uniformado al hospital, para que estuviera con el niño, mientras moría.

Haremos algo mejor, respondió, estaremos allí en 5 min. Por favor, cuando oigan las sirenas, anuncie que no hay ningún incendio, que es el Depto. de Bomberos que va a ver a uno de sus más distinguidos miembros. Y por favor, abra la ventana del cuarto de Billy.

En 5 min., llegaron los bomberos al hospital y extendieron las escaleras hasta el 3er piso, donde estaba la ventana abierta y los 16 bomberos entraron, abrazaron a Billy y le dijeron cuanto lo amaban.

Agonizante, Billy miró al jefe de bomberos, preguntándole: ¿Verdaderamente soy un bombero ahora? El jefe le respondió: Si, Billy, lo eres. Con esas palabras, Billy sonrió y cerró sus ojos para siempre. Autor Anónimo.

Amigo lector, ¿Usted qué opina?