Cosmovisión

El arte de la serenidad

El material del que está hecha la vida es el tiempo. La vida se extiende mucho para quien bien sabe administrarla. Hay que suavizar todas las cosas y hay que sobrellevarlas con buen ánimo. Aquel que dedica todo el tiempo a su propia utilidad, el que dirige cada día como si fuese el último, ni suspira por el mañana, ni lo teme. El mayor impedimento para vivir es la espera, porque dependiendo del mañana se pierde el hoy.

Debe conservar con sumo cuidado lo que no se sabe cuándo va a faltar. La vida de quienes preparan con un gran esfuerzo lo que poseerán con un esfuerzo mayor, es desgraciadísima; con mucho trabajo consiguen lo que quieren y con ansiedad mantienen lo que consiguen, entretanto no hay ninguna consideración del tiempo, de ese que no va a tornar nunca más.

No espere hasta que las circunstancias lo dejen en libertad, sino sepárese de ellas. Es enemigo de la serenidad un compañero perturbado y que se lamenta de todo. Habitúese a desprenderse de la pompa y a valorar la utilidad de las cosas, no sus adornos. En todas partes es un vicio lo que es excesivo.

No envidie a los que están situados por encima de usted: Las cosas que parecen más excelsas se derrumban. Es más tolerable y más fácil no adquirir que perder. Que no se apodere de usted la inconstancia, vicio en extremo enemigo de la serenidad.

Quien se dedica a muchas cosas, a menudo entrega a la suerte el dominio de sí mismo. Es propio del hombre reírse de la vida antes que lamentarse. Es mejor aceptar con tranquilidad las costumbres públicas y los defectos humanos, y que no se escapen involuntariamente ni la risa ni las lágrimas. No es grata y segura la vida de quienes viven siempre bajo una máscara.

No hay que tener la mente en la misma tensión constantemente. Tras haber descansado surgen los mejores y más vivos proyectos. A través de las ocupaciones se pasa la vida. Ante todo es necesario evaluarse a uno mismo, porque las más veces nos parece que podemos más de lo que en verdad podemos.

La mejor medida del dinero es no caer en la pobreza ni alejarse demasiado de la pobreza. ¡Qué tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida! Séneca.

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