Cosmovisión

No se alimente del pasado

Vivir en el pasado y repetir la misma historia una y otra vez, es como estar preso en una gran cárcel que nosotros mismos construimos, y ya en nuestra cruel celda, unas veces fría, otras enorme y otras tantas ausente, nos sentimos vacios y perdidos, y por sobre todo, experimentamos cómo nuestro espíritu se congela y nuestras esperanzas desfallecen.

Cuantas veces dejamos de apreciar los valores de la vida, esos que están en el presente; cuantas otras dejamos que se escurran de nuestras manos los momentos más significativos, esos que ni cuenta nos damos que suceden porque permanecemos viviendo en el ayer.

Como grandes generadores de culpas que somos, vivimos arrastrando los errores cometidos y una y otra vez nos autocastigamos con nuestras eternas culpas: Si hubiera dicho... Si hubiera hecho... Si hubiera..., Si hubiera... Pero todo pasa, y sí ya pasó y ya nada puede hacerse ¿de qué sirve estarse lamentando?

Ah, pero cuando logramos salir del pozo, como si no pudiéramos vivir de otra manera, volvemos a visitarlo una y otra vez, hasta que nos contaminamos nuevamente. Si se pregunta, ¿de qué  sirvió salir y alejarse de esa prisión?, se responderá: De nada y para nada.

Enfrentemos la vida mirando hacia adelante, ciertos que el pasado ya pasó, y si es el caso, poco o nada podemos hacer para resarcir nuestros errores, pero conscientes también que mucho debemos trabajar -con nosotros mismos- para no incurrir en nuestras debilidades y cometer de nuevo los mismos errores.

Que maravilloso sería que todos lográramos despertar el niño interior que llevamos dentro. El niño de la alegría, de la carcajada espontánea y de la caricia sentida. Ese niño que no está muerto, que solo está dormido y que implora que hagamos algo urgente para que su sueño no sea un sueño eterno.

Despierte a su niño interno y viva como él le enseñó: Disfrute de la vida, sienta, ame y sueñe sin mirar atrás, sin pensar que pudiera disgustar a alguien con sus actos y sin reparar tan siquiera si lastima o acaricia, convencido que sólo vive y se entrega a la vida, que al igual que su niño interior, la vida sea hoy... sea el presente. Autor anónimo.

Amigo lector, ¿qué opina?