Cosmovisión

Mantén la boca cerrada

Una rana se preguntaba cómo podía alejarse del clima del frío invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar. Déjenmelo a mí, dijo la rana. Tengo un cerebro espléndido. Lo pensó y luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la caña por la boca. 
A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía. Al poco rato, pasaron por una pequeña ciudad y los habitantes de allí salieron para ver el inusitado espectáculo. Alguien preguntó: ¿A quién se le ocurrió tan brillante idea? Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia que exclamó: ¡A MÍ! Su orgullo fue su ruina, porque al momento en que abrió la boca, se soltó, cayó al vació y murió.
Hay ocasiones en que la falta de humildad o el exceso de orgullo, pueden echar abajo planes excelentes. Autor anónimo.
Amigo lector, tenemos defectos que podemos superar y límites que debemos aceptar, pero sin humildad no se aceptan las limitaciones propias. De sus experiencias distinga lo que le ha agradado o disgustado y lo que le ha ayudado o dañado, y haga la norma de lo que debe hacer y/o evitar en su trato con la gente.
¿Cuántas veces ve la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio? ¿Porque exagera  las pequeñas faltas de otros, mientras minimiza o justifica sus grandes faltas? Sea humilde y reconozca primero sus propios errores y sus miserias. Convénzase... si se deja será como ellos, si es capaz de defenderse será usted mismo. 
Asienta que humildad es reconocer sus propias limitaciones y debilidades y actuar conforme a ellas; que una persona humilde es la que al margen de cuán lejos haya llegado en su vida, no se siente más o mejor que nadie; es la que aprende a vivir con lo que tiene, sin alardear lo que se ha ganado en la vida; la que no busca ni elogios ni alabanzas, la que quiere a los demás por lo que son, y no por el provecho que pueda obtener de ellos. 
Humilde es el que cuando detecta algo malo en su vida, aunque le duela, hace por corregirlo, el que permite que le refieran sus faltas sin que se enfade, ni se justifique ni se defienda.
Entienda que aceptar sus limitaciones antes que humillarlo, lo ennoblecen, que mientras la  soberbia, ensombrece la conciencia, potencia los defectos propios y busca justificación a los errores, la humildad, antes que negar sus cualidades intrínsecas... fructifica sus talentos. 
Recuerde que el soberbio habla mucho por el gusto de oírse y que los demás lo escuchen, y porque siempre tendrá algo que decir o que “corregir”. Que no le pase lo que a la rana. Mantenga la boca cerrada y viva según su conciencia... o acabará pensando cómo vive. ¿Qué opina?