Cosmovisión

Existir es una cosa... vivir otra

Aprende a  dominarte a ti mismo, y todas las puertas se te abrirán, la vida te sonreirá, y  podrás exclamar: ¡Yo he sido el arquitecto de mi propia vida! Nada se improvisa. La vida no es una tarea fácil. ¿Quién dijo que con la intención basta? Un propósito es apenas nada. Todo el mundo piensa; sólo algunos hacen, y muy pocos hacen lo que piensan.

Sólo quien se domina a sí mismo puede confiar en que sus propósitos serán algo más que buenos deseos, y que se verán realizados. El hombre que consigue el triunfo sabe proceder con calma, pero también con constancia: sin prisa y sin pausa. En la vida los éxitos son una suma de pequeños pero eficaces resultados diarios.Acostúmbrate a ser juez de ti mismo.

Empieza por saber lo que quieres, y sin perder tiempo ni dar pasos en falso, conseguirás el fin anhelado. Piensa que el que no ha intentado mucho, no ha conseguido jamás nada.Arranca tus bienes a la vida, y la vida se fijará en ti y volcará sobre ti mucho más de lo que has intentado arrebatarle. No hacer nada y no pensar nada tienen un encanto. Sin embargo, no producen nada.Si quieres avanzar has de insistir constantemente.

Ésta es la fórmula mágica que allana todos los obstáculos: Insistir constantemente. No hay otra fuerza comparable a la insistencia.Lo que se deja a medio hacer sólo supone tiempo perdido inútilmente.  No hagas ni digas jamás aquello que, de haberlo pensado antes, no habrías dicho ni hecho. El mundo está lleno de personas tan insatisfechas como descontentas. Y son siempre las que siguen un camino equivocado, que no las conduce a la meta de sus aspiraciones. El que se detiene, por mucho que haya avanzado ya, será rebasado por los que le siguen.

Tu sitio en el mundo depende del que ocupan los otros. No te desanimes jamás. En vez de intentar cambiar a los otros, esfuérzate en conocerlos bien.

Los esfuerzos sólo se suman cuando no se interrumpen. Sé obstinado siempre y en todo lo que pretendas conseguir. La obstinación abre todas las puertas y rinde todos los castillos.Sólo tú eres el árbitro de tu destino y tu propio juez. Sólo tú has de aprobar tu conducta. 

Amigo lector, ¿es usted de los que llenan su vida con ideales o de los la “cargan” vacía? ¿de los que nacen para esperar pacientemente la muerte, o de los que, al menos, intentan cambiar lo ordinario por lo extraordinario? Apártese de la rutina. No sea un muerto viviente.

Arriésguese, goce o sufra... ¡VIVA! cada segundo. Saque el potencial que lleva dentro y realícese plenamente dando lo mejor de sí... sin temores, sin dudas y sin reservas.Compruebe que cada amanecer le regala nuevas oportunidades para trascender y sienta cada noche, la satisfacción del deber cumplido.

De usted depende ser algo o ser alguien... existir o vivir. ¿Qué opina?