Acentos

El oscuro momento de México

No, no es fácil dibujar "El momento de México", como lo ha expuesto Héctor Aguilar Camín, quien con José Woldenberg y Jesús Silva-Herzog, en el último número de la revista Nexos, acomete la tarea de intentarlo.

Diría que los ensayos de estos intelectuales mexicanos aciertan desde los propios motivos de sus indagaciones y reflexiones sobre el presente y el futuro del país. Esto se agradece, de entrada.

Pretenden construir una visión explicativa del porqué del desencanto político de la sociedad respecto del gobierno y los partidos; buscan descubrir las razones de lo que para Silva-Herzog constituye el "vaciamiento" de la democracia, que en esencia es visto como el pecado mayor de los últimos tres gobiernos, afectados por la inexperiencia, y machacados por la violencia, la corrupción y la impunidad.

Una acotación: puesto en el lugar de unos cambios tan vertiginosos como los que han ocurrido en lo tecnológico y en la reconfiguración política y económica planetaria, resulta más cuesta arriba hablar de una "democracia germinal", si lo que quiere dejar asentado Woldenberg con el usual concepto es que a esta democracia se le deben perdonar sus insuficiencias y sus fallas. Las instituciones y la cultura democrática no se pueden tasar únicamente por sus limitaciones, cuando siguen siendo las mismas que llevaron a la transición que las hizo posible.

No igual si se trata de colocarla en una perspectiva comparada frente a la de otros países que históricamente han hecho de ella parte de sus vidas; la nuestra es apenas un cigoto que tendrá que correr altísimos riesgos para alcanzar su plenitud. Y en esta condición se puede inferir que su carencia más grave es la de personalidades democráticas, para mejor decirlo, de una ciudadanía madura en este menester, consciente de la legalidad, que así como demanda el cumplimiento de la ley y la aplicación de la justicia a los gobernantes, él mismo cumpla con sus deberes cívicos y con las normas que exige una convivencia pacífica.

En el paisaje hiperrealista de la situación del país que Aguilar Camín, Woldenberg y Silva-Herzog nos describen, resaltan pues, la impunidad, la corrupción y la perversión de las instituciones públicas de manos de los gobernantes.

El resultado es el desfiguro de un Estado que entregó sus armas a las organizaciones corporativas, convertido, escribe Silva-Herzog en "el Estado mínimo que algunos liberales deseaban, es el Estado corroído, el Estado capturado por las parcialidades, un Estado mordisqueado por todas partes. Ayer padecíamos un pulpo asfixiante y abusivo, un Estado invasivo y temible. El pulpo se ha convertido en una colonia de parásitos, un nido de termitas. Es un Estado invadido y risible; un tronco inerte y apolillado".

Si todo termina tan fatídicamente como lo dice Silva-Herzog, en un Estado fallido, la democracia se vuelve un montaje; "la lógica de la subasta" —dice Aguilar Camín— y no a las de las elecciones, corresponde el mecanismo funcional que la distorsiona.

¿Y a qué obedece todo este desmoronamiento institucional? Con matices distintos, pero en los tres ensayos se encuentra que el origen proviene de un pleito no resuelto de los ciudadanos con el PRI, considerando que el PRI es la representación misma del mal sistémico, un dragón capaz de engullirse de un bocado a los otros dos partidos, el PAN y el PRD, para concluir con la "cartelización" de la política.

Pero no es solo eso lo que oscurece el momento de México. Echo en falta que la pobreza y la desigualdad no alcancen el tono que merecen. Dice Woldenberg que "en demasiados casos es la ley del más fuerte la que se impone, reproduciendo no solo asimetrías sino inyectando altas dosis de agravio y rabia". Eso sí que afecta la convivencia y la estabilidad; irrita y crispa enterarse de que 20 empresas trasnacionales están siendo investigadas por evasión de impuestos.

Es muy meritorio que en cada uno de sus ensayos, Silva-Herzog, Aguilar Camín y Woldenberg no se limiten a la crítica. La exigencia de honradez a los gobernantes que ahí se plantea es un paso importante en el combate a la corrupción, la impunidad y la violencia.