Cartas de América

La farsa

Esos medios masivos de comunicación son un gran riesgo, hay que aprender a leer entre líneas para tratar de identificar verdades y excluir las mentiras.

Quienes nacimos dentro del esquema occidental de la televisión, la radio y el periódico, sin duda, somos víctimas de un pensamiento que da por hecho lo que ahí encontramos. Es difícil que pongamos en duda lo que un conductor "informa", ellos son los dueños de la verdad, son quienes tienen como misión informarnos, para ello, "están en el lugar de la noticia".

Así como damos por sentado que el tendero de la esquina nos vende el refresco de la marca que le pedimos y no uno pirata, es complicado creer que aquel "profesional" del lente nos muestra imagen falsa, o peor aún, que ésa persona con grandes estudios en el extranjero que ahora se presentan como "analistas", "expertos" o "periodistas", van a tener un juicio equivocado sobre lo que están diciendo, y menos que se atrevan a decirlo en televisión.

Les asignamos un grado de compromiso tan elevado a las personas que salen a cuadro por el hecho de estar detrás de la pantalla, que dejamos de preguntarnos lo que ocultan, modifican, distorsionan o encubren, antes de salir al aire o mandar a prensa el diario que por las mañanas nos informará.

El último cuarto del siglo pasado en México, el dueño de la verdad, quien tenía una influencia determinante sobre lo que se sabía y se callaba en nuestra televisión, Jacobo Zabludowsky, marcó un gran ejemplo de lo anterior. El ahora redimido licenciado en leyes, ocultó matanzas, fraudes electorales, escándalos de famosos, al tiempo que aduló a políticos y millonarios que le permitieron amasar ése poder que se extendió por el sur de nuestro continente.

Esos medios masivos de comunicación son un gran riesgo, hay que aprender a leer entre líneas para tratar de identificar verdades y excluir a las mentiras.

Complicado. Más complicado sí pensamos que entre mayor grado de superioridad tenga un canal, un comunicador o una televisora, mayor grado de responsabilidad ha adquirido, no con nosotros, los informados, sino con aquellos intereses económicos y políticos que les han brindado concesiones, permisos, créditos o facilidades para la mejor realización de su trabajo.

CNN, el primer canal enfocado exclusivamente a noticias, que se ocupa de difundir noticias a lo largo del orbe, es para muchos un canal respetado, sus comunicadores parecen ser gente seria, visten bien, hablan "normal", y dan la impresión de estar profundamente informados. Puede ser que estén informados, de hecho, deben de estar más informados que la mayoría de sus colegas.

El peso que cae sobre ellos es lo que hacen con la información. La manipulación. Tienen la información en sus manos y la distorsionan de acuerdo a los intereses que les imponen los consorcios dueños de las nóminas que mantienen sus brillantes carreras periodísticas.

De eso nos documentó alarmantemente Pedro Miguel en su columna Navegaciones que públicó La Jornadael pasado jueves (http://www.jornada.unam.mx/2014/02/20/opinion/042o1soc), en la que reveló el frecuente uso de la imagen para mentir, por parte de CNN, la cadena ABC y de ésos antichavistas en las redes sociales:

"Poco a poco, sin embargo, se empieza a conocer que la foto de una muchacha arrastrada y pateada por efectivos antimotines, difundida en el sitio web de ABC y con la que se ilustra la barbarie del gobierno de Nicolás Maduro, no fue tomada en Caracas sino en El Cairo; que un joven con la cara reventada, exhibido por CNN como prueba de la ferocidad policial venezolana, fue agredido en realidad el año pasado, y no por policías, sino por simpatizantes del entonces candidato presidencial opositor Henrique Capriles; que la imagen de unos cadáveres ensangrentados en una morgue no viene de Maracay sino de Alepo, Siria; que el cartel con las imágenes de un hombre antes y después de una golpiza, profusamente distribuido entre los manifestantes del país sudamericano, toma su elemento principal de un testimonio de tortura en el País Vasco que data de hace ocho años; que un estudiante llevado a rastras del pescuezo por un par de uniformados no corresponde a los enfrentamientos de este mes en Caracas, sino a las marchas estudiantiles reprimidas en 2011 en Santiago de Chile".

Alarmante que ésas imágenes hayan sucedido, también alarmante que ahora las usen para buscar derrocar a un gobierno, y que sean medios extranjeros los que den el rumbo de un país que en las urnas escogió a Nicolás Maduro como su presidente, y que en dos años tendrá la oportunidad, que en México no tenemos, de revocarlo en su mandato sí así lo considera, y no intentos de golpe de Estado mediante una farsa mediática desde el extranjero.