Cartas de América

La educación: un asunto de sentido común

De continuar la presente tendencia, el analfabetismo sumará a 743 millones de personas en el mundo, de las cuales, casi dos tercios serán mujeres, un dato que revela la violencia cultural que mantiene la humanidad contra la mitad de sus integrantes.

Más triste que alarmante son los recientes resultados dados a conocer recientemente en materia educativa. Nuestro mundo tiene serias deficiencias en la inversión (que no gasto) en educación. Como resultado tenemos a jóvenes, principalmente mujeres, mayoritariamente pobres; sin futuro alguno, sin posibilidades de desarrollo personal y menos comunitario.

Cincuenta y siete millones de niños no van a la escuela, según el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos (EPT) 2013/2014 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de la ONU (http://unesdoc.unesco.org/images/0022/002261/226159s.pdf).

En el informe se detalla que, 6.6 millones de niños murieron antes de los cinco años de edad en 2012, un dato inaceptable, ya que deja ver en qué condiciones se desarrollan quienes superan dicha edad y más si se considera que durante los primeros mil días de vida de un niño se sientan las bases decisivas para su bienestar.

El arranque de vida de los niños en las naciones más pobres del mundo como Bangladesh y Timor-Leste es absolutamente insuficiente para estar en condiciones de hacer frente a los retos educativos, incluso en el caso de acceder a oportunidades educativas. Si las naciones tienen a 162 millones de niños menores de cinco años desnutridos (tres cuartas partes de ellos están en laÁfrica Subsahariana y en el Asia Meridional y Occidental), el siguiente reto, el educativo, es aún muy lejano.

También es imposible hacer frente a las grandes transformaciones sociales del siglo XXI sin terminar con las viejas cargas culturales de los siglos anteriores.

De continuar la presente tendencia, el analfabetismo sumará a 743 millones de personas en el mundo, de las cuales, casi dos tercios serán mujeres, un dato que revela la violencia cultural que mantiene la humanidad entera contra la mitad de sus integrantes: las mujeres.

Aunque hay avances, como en el Asia Meridional y Occidental, en donde la proporción de niñas sin escolarizar ha pasado de 64% en 1999 a 57% en 2011, hay otras zonas que están determinadas a mantenerse en el rezago; como los Estados Árabes, que desde el año 2000 mantiene un porcentaje de 60%.

Haciendo una valoración sobre los alcances de la educación en nuestras naciones, encontramos otro cuello de botella: pocos son los que concluyen la educación primaria una vez que se logra que entren a ella. Pero además, se identifica un rezago que lacera más: la desigualdad. En los hogares "acomodados", la tasa de finalización de la educación primaria es de 61%, mientras que en los más pobres disminuye a 14%.

Otro documento que se publicó apenas el pasado martes fue el resultado de una prueba aplicada en el marco de la prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que contiene, en el caso de América Latina, una alarmante realidad: la educación impartida a nuestros jóvenes no les enseña a pensar.

Lo anterior se concluye con diferentes problemas planteados a 85 mil jóvenes de 15 años en el test opcional: "Resolución creativa de problemas y habilidades de los alumnos para enfrentar problemas de la vida real" (http://www.oecd.org/pisa/keyfindings/PISA-2012-results-volume-V.pdf).

Ante preguntas como: ¿Cuál es la ruta más rápida entre una serie de mapas propuestos para llegar a un destino determinado?¿Qué tarifa es la más barata combinando varias ofertas de transporte público? ¿Cómo programar un termostato para encontrar la relación más adecuada entre temperatura y humedad?

¿Por qué falla un dispositivo electrónico? Los jóvenes latinoamericanos obtuvieron los peores resultados del mundo.

"De acuerdo con el estudio, sólo uno de cada cinco estudiantes fue capaz de resolver problemas sencillos en entornos que le son familiares. En este contexto, los estudiantes latinoamericanos son capaces de decidir una ruta entre varios itinerarios que ya aparecen establecidos, pero se verían en dificultades para encontrarla en circunstancias que les obliguen a abstraer opciones o en las que surjan complicaciones imprevistas" (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/01/actualidad/1396365901_824572.html).

Las debilidades ante la resolución de estos "problemas de la vida diaria", están asociadas a la deficiencia en los resultados que los mismos países latinoamericanos, como Colombia o Perú, muestran en los resultados de las pruebas en matemáticas, lectura o ciencia.

De los informes se desprende que en América Latina tenemos un doble problema: enseñamos poco y enseñamos mal. Es decir, no tenemos educación ni sentido común.