Cartas de América

Saqueadores de tesoros

Desde la invención del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entes reguladores de los intereses económicos de los Estados Unidos y después de Europa y Japón en el mundo, nuestras naciones se han sometido sistemáticamente a las reglas y “recetas” por ellos indicadas.

A la memoria de Don Emilio Sánchez Gaona, quien nos brindó, entre otros grandes hijos, a Andrés, un gran amigo, abogado, puma, político y ser humano, tal cual como su padre.

 

Eduardo Galeano es prolijo en documentarnos sobre esos grandes saqueadores de tesoros y la evolución que han tenido a lo largo del tiempo en América Latina, un continente, que junto con el Africano, es la víctima histórica de la voracidad y ambición de los amantes del dinero, de los amantes de lo ajeno, y de los amantes de poco esfuerzo para conseguirlo.

Pero aún cuando Galeno escribió “Las venas abiertas de América Latina” en 1971 ya se veía venir el nuevo modo de hurto en los pueblos de Latinoamérica, todavía faltaban muchas y malas artes para que la sofisticación de la rapiña financiera se diera en la escala en que intenta continuarse en Argentina.

Desde la invención del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entes reguladores de los intereses económicos de los Estados Unidos y después de Europa y Japón en el mundo, nuestras naciones se han sometido sistemáticamente a las reglas y “recetas” por ellos indicadas. Son, estos instrumentos de control nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, los grandes artífices del neoliberalismo universal.

Con ellos, todo transcurre bajo control, a menos que alguien cambie las reglas o se salga de ellas, como lo hiciera el fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner cuando gobernó y sacó a su país del marasmo financiero que todos conocimos a principios de la década pasada y cambió la lógica hasta entonces imperante de “un Estado decía quiero pagar pero no puedo, los acreedores le proponían ceder su soberanía para convertirlo en sujeto de crédito. Pero hoy, si un Estado opta por desendeudarse en defensa de sus intereses soberanos, el hipercapitalismo lo castigará por decir quiero pagar, negociemos”, como lo hiciera el peronista. (“Argentina: capitalismo sin reglas o reglas al capital” de José Steinsleger, en La Jornada del 17 de septiembre).

En aquel momento Néstor hizo temblar a los organismos financieros, hoy, su esposa y valiente merecedora del legado político que junto con él, continúa construyendo las nuevas reglas entre las relaciones del poder del dinero con los estados ahora soberanos (algunos, México no incluido) de nuestro continente.

Primero se negó a cumplir una orden judicial invasora de la soberanía de cualquier país que no sean los Estados Unidos, con lo que CNN y otros medios sensacionalistas acordaron sentenciar a los australes de “default” o impago al negarse a pagar a una jauría de especuladores financieros asentados en Nueva York bonos argentinos que ellos mismos se negaron a negociar años atrás para así litigarlos en los tribunales por cantidades muy superiores a las reales.

Gracias a dichos especuladores y al control que tienen sobre el aparato judicial de su país en perjuicio de otro, que impide a la Argentina pagar a 93 por ciento de los bonistas que accedieron a negociar para defender los intereses de los restantes “buitres” que desean obtener dividendos superiores a los posibles, esta nación está consiguiendo destrabar y verdaderamente cambiar las reglas de operación y reestructuración de deudas soberanas.

Con 124 votos a favor, 11 en contra (incluido por supuesto el de EE UU) y 41 lamentables abstenciones como la mexicana, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió un resolutivo impulsado por Argentina titulado: “Hacia el establecimiento de un marco legal multilateral para los procesos de reestructuración de deuda soberana”.

Gracias a dicho acuerdo, que fundamentalmente es un triunfo geopolítico del sur americano contra el norte en el terreno más escabroso, el financiero, se resuelve “elaborar y adoptar a través de un proceso de negociaciones intergubernamentales, con carácter prioritario durante la 69 sesión (de la Asamblea General), un marco legal multilateral para los procesos de reestructuración de deuda soberana con miras a aumentar la eficiencia, la estabilidad y la previsibilidad del sistema financiero internacional”. (AFP, 9 de septiembre).

Con lo que será posible, de ahora en adelante y gracias a los argentinos, que todos aquellos gobernantes serios que busquen salvar de la quiebra a sus pueblos, antes puedan reestructurar sanamente sus deudas leoninas con otras naciones, entes financieros y especuladores parásitos.

Así, Cristina Fernández de Kirchner en una batalla que está en proceso, conseguirá ser la punta de lanza de una nueva y equilibrada relación entre naciones y particulares, para así, extinguir a los saqueadores de este siglo.

Twitter: @Luentes

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