Cartas de América

El Salvador y la Revolución Democrática

El liderazgo que asume Salvador Sánchez Cerén implica una gran responsabilidad, hace imaginar el entusiasmo que en la izquierda Latinoamericana causó el triunfo de la Revolución Cubana, sólo que ahora, por medio de las balas democráticas.

San Salvador, El Salvador. Reivindicando en nombre de miles de muertos en búsqueda de justicia social no sólo en El Salvador sino en todo Centro América y América Latina durante varias décadas del siglo pasado, mañana toma protesta como Presidente de esta República siempre subyugada por la misma derecha que lo hace en todo su rededor, el Profesor Salvador Sánchez Cerén.

Miembro y comandante de las fuerzas rebeldes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el aún hoy vicepresidente, consiguió con un margen mínimo de votos aventajar a la embestida conjunta de los intereses económicos, políticos y militares de toda la región, que ven en El Salvador desde que gobierna el FMLN (2009) un riesgo latente de expansión de la izquierda en Honduras, Costa Rica o Guatemala. Por ello, fueron coordinados esfuerzos importantes para acercar dinero y “grandes asesores” al hoy frustrado candidato de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Norman Quijano.

Pero por ello, además del gran simbolismo que implica que un ex comandante guerrillero llegue al poder presidencial de su país por la vía electoral después de varios años de lucha en las urnas, este triunfo se convierte en una gran oportunidad geopolítica para la región que conecta el sur con el norte en América.

El Salvador a partir de mañana en que Sánchez Cerén asuma el poder, necesariamente encabezará de manera natural a la izquierda de toda la región, desde Guatemala, hasta Costa Rica. Será un referente obligado por la carga simbólica que lo acompaña, y por la capacidad gobernante que ya demostró el FMLN con el gobierno que concluye, su primer gobierno en la figura de un aliado importante que permitió ser la cuña que haga posible la ceremonia de mañana.

Unos días después de observar como tristemente los europeos salieron a votar por una derecha radical y xenofóbica, alienta lo que puede pasar con el ascenso al poder de un grupo de verdadera convicción izquierdista en El Salvador.

Fruto de los acuerdos de paz del Castillo de Chapultepec en 1992, el FMLN dejó las armas y emprendió una larga lucha de 18 años para llegar por primera vez a la presidencia, como decía arriba, aquella vez fue con la importante figura de Mauricio Funes como candidato presidencial y del propio Salvador Sánchez Cerén como candidato vicepresidencial.

Estadistas tan importante como Jorge Schafik Handal, quien fuera el principal impulsor de la vertiente electoral del Frente, estaría lleno de orgullo al ver los resultados obtenidos. Pero más orgullo deberá ser el cumplimiento de la misión que apenas comienza mañana. Un primer compromiso con su pueblo y sus más de seis millones de habitantes es reducir los índices de pobreza, que aunque han disminuido desde el 2009, siguen siendo alarmantes. A la llegada al poder de Funes, el porcentaje de gente en pobreza era de 40 por ciento, para 2012 bajó a 34.4% y el año pasado a 28.9 por ciento (http://goo.gl/mVUGJt). Una tercera parte de los salvadoreños vive en condiciones de pobreza.

El problema pasa necesariamente por revitalizar la economía nacional, una economía que como la mexicana que está atada a los Estados Unidos con quien mantienen 66% del total de sus exportaciones y 43% de sus importaciones.

Diversificar el mercado comercial con los países hermanos de Centro América y particularmente con Sudamérica, tendrá que ser la gran apuesta económica del gobierno entrante. Generar un comercio justo de intercambio de recursos naturales y materias primas puede hacer que la dependencia monetaria cambie, y que un día, ya no tan lejano, el dólar deje de ser la moneda circulante en el país.

Otros países del continente con problemáticas parecidas lo están consiguiendo. Un ejemplo es Ecuador, que gracias a cambiar la matriz productiva tiene ahora recursos para invertir en educación universitaria y en la creación de conocimiento; elemento que ayudaría a crecer a los salvadoreños, el intercambio de conocimiento especializado para el desarrollo de tecnologías que permitan una manufactura mejor pagada. Eso, no lo van a hacer con los Estados Unidos.

El liderazgo que asume Sánchez Cerén implica una gran responsabilidad, hace imaginar el entusiasmo que en la izquierda Latinoamericana causó el triunfo de la Revolución Cubana, sólo que ahora por medio de las balas democráticas. Si continúa el naciente gobierno con la congruencia ideológica que ha caracterizado al FMLN en tantos años de lucha, estoy seguro que cumplirán con creces esta nueva responsabilidad nacional, regional y continental.

Twitter: @Luentes

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